Quién soy

Enseñar no es una función vital, porque no tiene el fin en sí misma; la función vital es la de aprender.

image-08-09-14-21-08-3Viene en el momento adecuado esta receta de Aristóteles. Empieza el colegio. Hay gran empeño en saber cómo educar y por el contrario no se investiga lo suficiente en cómo se aprende.

Las editoriales especializadas en libros de texto encuentran en estos breves meses su oportunidad. A diferencia de los editores de otros fondos, venden una vez al año y el resto es trabajo interno para adaptar los textos a las nuevas exigencias de la Ley de Educación de turno de educación. Ellos hacen lo que deben según las exigencias curriculares de la Ley. Tratan de crear libros cercanos, comprensibles y adaptados a sus futuros lectores: los alumnos.

Pero entre el editor y los alumnos existe el prescriptor: los profesores. Ellos son los que deciden con qué libro enseñarán y sus alumnos aprenderán. ¿Pero lo hacen siempre con la libertad que debiera caracterizarles? En ocasiones no, ya sea porque el centro escolar marca unas directrices ideológicas, rechaza unos y eligen otros; o porque el grupo de colegios está participado por un grupo editorial y no importa la calidad del texto, sino el dinero. Al final, pocos o muy pocos eligen verdaderamente en conciencia lo que ellos como profesionales de la enseñanza deciden sobre los alumnos.

Pero en todo esto hay otra parte ignorada, incluso ninguneada: Los padres de los alumnos. Son los responsables reales de la educación de sus hijos, los responsables civiles y los responsables de las facturas de libros, y nadie, nunca, les preguntan su opinión. ¡Ya no digo capacidad de decisión! Pero sí al menos de opinión. ¿Por qué hay ese empeño en que los padres no opinen en la educación de los hijos? Sí, es cierto que el AMPA cuando está bien constituido y no manipulado por la dirección del centro, puede influir de alguna forma, pero casi siempre en aspectos meramente informales como algunas actividades extraescolares y poco más.

Pero en todo esto hay un ruido de fondo, como un mantra que acalla a determinadas voces: ¡Hay que educar en igualdad! ¡Escuela pública y gratuita para todos! ¿Para todos o para quien la quiera…? Desde nuestro punto de vista se trata de un populismo que la mayoría asume como un rasgo de justicia, y no es verdad. La igualdad no está por encima de la libertad. Por eso, la educación debe ser contemplada siempre desde la libertad. Pero “educar en libertad” son palabras mayores que a muchos dan miedo, especialmente a los políticos dirigentes y especialmente a los políticos que se autodenominan progresistas tanto de la izquierda como de la derecha.

educar no es domesticar PORTADAAsegurar la libertad de la educación es asegurar las competencias que les corresponde a los padres de los educandos. Es asegurar que ellos tengan la libertad de decidir el centro escolar con las mismas ventajas sociales, económicas y educacionales que tienen cualquier otro padre en un colegio público. Es asegurar que yo como padre pueda elegir si la educación de mis hijos la considero mejor o más adecuada en un colegio de enseñanza mixta o diferenciada, si lo prefiero laico o religioso, si de horario partido o continuado… Y es que a los políticos, y a algunos ideólogos, se les olvida que los primeros responsables de la educación de los hijos somos los padres y nunca, ninguno, nos piden opinión sobre cómo queremos hacerlo. Los colegios deben complementarnos, no sustituirnos. Hay que recordar a menudo que nosotros les cedemos por unas horas la formación académica y podemos, y debemos, exigir a los docentes la calidad que corresponde a quién confía la vida intelectual de nuestros hijos.

Hoy tendremos una entrevista profunda, que seguramente rompa algunos moldes con algunas de las peguntas que Paty Camacho hará a nuestro invitado: José Fernando Calderero, que estrena curso con un libro titulado Educar no es domesticar. Ya solo el título dará que hablar.

image-08-09-14-21-08-19 Y en la tertulia trataremos muy seriamente la edición de libros de texto, la formación profesional, y la infantil; los libros en papel o en digital, con sus pros y sus contras acompañados de unos invitados de excepción José Mollano Presidente de ANELE  (Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza), José Luis Pozas  Portavoz de CEAPA y Presidente de CAPA Ginés de los Ríos (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) y  Marta Martínez  Directora General de McMillan España

Confiamos en que este programa sea bueno para todos, porque ya lo sabe, SomosLibro, porque somos lo que leemos, y en educación… ¡más!

¿Quieres oír el programa entero? Sigue este enlace…

“Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho”.

Esta frase la dijo Amos Bronson Alcott Pedagogo y escritor estadounidense nacido el 29 de noviembre de 1799 en Boston y que nos dejó el 4 de marzo de 1888. Fue hijo de un agricultor y mecánico. Autodidacta en la vida, tuvo que ponerse a trabajar con 15 años en una fábrica de relojes pero en seguida emigró al sur de los Estados Unidos como vendedor de libros y mercancías. Y de los libros algo se le debió pegar, pues terminó como profesor y dirigiendo colegios en varias ciudades de diferentes estados, aunque este personaje defendía la idea de que los niños debían llegar al conocimiento de las cosas a través de la conversación y el trato directo, no de los libros. Esto le valió para que le cerraran la escuela que dirigía pero se ganó el cariño de todos sus alumnos. Dejó una obra pedagógica de 5 títulos que han sido el pilar de la educación para muchas generaciones posteriores a él.

image-02-09-14-09-48-21Queridos amigos, en SomosLibro queremos ser como la aspiración de Amos Bronson: que cada programa se escuche con expectación y que todos ustedes lo acaben de oír con provecho.

Creemos que hoy más que nunca es necesario un programa como SomosLibro, porque la actualidad del libro en los últimos siete años ha evolucionado hacia unos cambios tan brutales que no nos ha dado tiempo a asimilarlo. Siglos leyendo de una sola forma, adquiriendo información sobre un tipo de soporte y hoy nos encontramos que podemos acceder a la información de manera tan diversa que lo que podría ser beneficio, parece que lo que hace es contraernos aun más a la lectura.

SomosLibro queremos que sea una experiencia abierta al mundo editorial y esperamos que sea innovadora. Sabemos que hay programas de radio dedicados a los libros, que los ha habido y que los habrá, pero en el ADN de SomosLibro contamos con un elemento fundamental: las personas como referencia de la existencia cultural, es decir, los autores y los lectores. Pero también nos referimos a todos aquellos que participan en el desarrollo del mundo del libro: distribuidores, libreros, correctores, ilustradores, fotógrafos, etc..

SomosLibro define lo que somos, porque somos lo que leemos. La esencia cultural de todos está en los libros. Y desde estas ondas vamos a procurar dar gusto a todos los que viven en y para el sector editorial, pero con el objetivo claro de que nada de todo esto tendrá sentido sino hubiesen millones de personas que leen, que se interesan por la cultura en todas sus variantes. Los lectores serán fundamentalmente los protagonistas de este programa, aunque por los micrófonos desfilen autores, editores, distribuidores y libreros. Todos dedicados a que un libro exista y llegue hasta un lector.

Trataremos de forma constante la actualidad y el  mundo del libro ¿Hacía dónde va el sector editorial? ¿Qué sucede con los libros en papel o los libros de descargas electrónicas? ¿ Hoy se leen menos libros? Y si es cierto, ¿por qué? En la tertulia lo vamos a tratar con editores y distribuidores que saben de lo que hablan y nos sacarán de dudas, o todo lo contrario, nos llenarán la cabeza de nuevas ideas que harán que dudemos de todo lo que hasta hoy parecía inamovible.

También contaremos con una entrevista estrella. Hoy contamos  con un personaje que nos hará las delicias: Amando de Miguel, que nos hablará de la importancia que supone tener un bagaje cultural; por qué es necesario leer a cualquier edad; por qué conocernos más es conocer más del mundo que nos rodea y por qué cuando aumenta nuestro cultura hace que nos hagamos más preguntas sobre nuestro entorno, sobre los demás y nosotros mismos.

logo SOMOSLIBRES cuadradoY hoy, de forma excepcional tendremos a un periodista conocido por todos ustedes: Javier García Isac, que tendrá la delicada tarea de entrevistarnos a Paty Camacho y a mí mismo.

¿Quieres oír el programa entero? Sigue este enlace

SomosLibro, una apuesta segura por el sector editorial y la cultura, condicido por Humberto Pérez-Tomé (@hptr2013)  y codirigido con Paty Camacho (@_PatyCamacho). Todos los sábados a las 16 horas en el 93.5 o 94.2 de FM en Madrid.

La necesidad de un programa de radio que acerque a lector al sector editorial, no solo a los libros, me parecía imprescindible –dice Humberto Pérez-Tomé–, porque de esta forma las personas que acostumbran a leer sabrán que detrás de cada título hay un mundo de profesionales dedicados a darle la oportunidad de vivir el placer de leer.

DSC02125 Humberto Pérez-Tomé es Director creativo consagrado al mundo de la edición gráfica desde hace 30 años y a la edición de libros desde hace más de 13 años y autor de diversas novelas.

DSC02131Patricia Camacho (Paty) es abogada experta en Comunicación y tiene uno de los primeros Master en digitalización editorial por la Universidad de Alcalá. Socia fundadora de una de las empresas pioneras dedicadas a la digitalización de libros y revistas y directora de una Editorial Digital.

Y como se puede ver ambos somos dos emprendedores natos dispuestos a dar la batalla por el sector editorial  y lo hacemos desde este programa de SomosLibro. Conozcamos  en profundidad y de su mano qué es lo que les ha empujado a crear este programa. Y lanzamos las preguntas al aire y responden ambos de forma conjunta. Uno  y otro se vuelcan en el proyecto y saben bien de qué hablan.

¿Por qué SomosLibro? ¿Qué idea origina la creación de un programa de radio dedicado a los libros? Somos libros surge de la experiencia de vivir el libro de forma absoluta, tanto como editor, como autor y como lector. La sensación de que existía un vacío que recogiera al sector editorial se presentara al público general era fundamental para que quien lee conozca cómo es todo eso hasta que llega a tener un libro en sus manos. Conocer algo te hace valorarlo más.

“Somos lo que leemos”¿A dónde queréis llegar con esto? Desde luego queremos llegar al meollo de la cuestión: la persona, su condición intelectual, su desarrollo cultural. Es evidente, ya lo dijo Borges, “Uno no es por lo que escribe, si no por lo que lee”. No es lo mismo leer el quijote que una novela erótica… La huella que deja en el lector es radicalmente diferente, y ahí vamos: “Somos lo que leemos”

Los libros tienen sin duda una carga cultural importante… ¡Ojo, no todos! Hay muchos libros que están editados para la deconstrucción cultural, la mentira histórica y la justificación ideológica. También trataremos de alertar sobre esto desde la radio, porque hay que hablar de lo bueno, y es bueno también citar lo que es malo, ¿no protegemos a nuestros hijos de lo que no nos gusta? Pues eso…

Pero en principio, el libro ha sido el vehículo cultural de los últimos siglos. ¿Qué tiene que ver SomosLibro con el cambio tecnológico que si duda está afectando a la sociedad de hoy? Paty es una de las personas más preparadas y conocedoras de este cambio evolutivo del sector editorial. -Ahora es Paty quien toma la palabra- La digitalización de la lectura es una realidad, costará más o menos asumirlo, pero las generaciones nativas digitales (todos nuestros hijos) deben tener  un mundo de calidad, profesionalizado, que sepan distinguir lo bueno de lo malo a la hora de tomar contenidos en la red. La mayoría de los jóvenes menores de 20 años, no abren libros, leen contenidos en la red. Todo debe estar protegido responsablemente y evitar que las partes implicadas pierdan, el autor y el editor, pero también el lector. No solo cuenta el dinero, es principal también el intelecto. SomosLibro dará la batalla y tratará con rigor este nuevo mundo real que ya convive con todos nosotros.

La cultura y el ser humano es un vínculo natural y hay muchas tendencias. Las personas, el pensamiento, las corriente ideológicas… ¿dónde se posiciona SomosLibro? Ni aquí ni allí, sino todo lo contrario –reímos los dos-. Nuestra posición es la cultura. Nosotros damos lo que es bueno, es decir, aquello que no miente a la historia y que fortalece como persona de alguna forma al ser humano. La buena novela, el ensayo social enriquecedor, la historia bien contada,… Todo es parte de cada uno de nosotros. Para eso tendremos tertulias con personajes entendidos que sepan explicar qué es todo este lío del mundo del libro y entrevistas a autores, pensadores o responsables culturales que nos ayuden a enfocar la vida y hacer de ella un lugar bueno y bonito para vivir, aunque a veces cueste.

Creo que tendréis éxito asegurado con SomosLibro. Pero cómo saben nuestros lectores dónde localizaros. Muy fácil, todos los sábados a las 16 horas en el dial 93.50 o 94.20 de FM en Madrid; pero los que estén fuera de esta ciudad, podrán escuchar el programa por internet o en diferido a través de los enlaces que pondremos en nuestro página de FaceBook: SomosLibro. También tenemos un perfil de Twitter: @SomosLibro, donde iremos adelantando programación y atenderemos comentarios y sugerencias de los oyentes, y por último, nuestro correo electrónico somoslibro@gmail.com donde estaremos encantados de recibir ideas y propuestas de todos.

¿QUIERES OÍR EL PRIMER PROGRAMA...? Pincha en el logo de SomosLibro

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¿Cuánto vale un libro? ¿Por qué el precio lo marca el editor? ¿Quién y cuánto ganan de cada libro vendido? ¿El libro vale lo mismo se venda o no se venda? ¿Por qué se protege el precio por ley? Así, una entrada llena de preguntas que tienen respuestas, pero no sé yo si están actualizadas con los tiempos que corren y las nuevas tecnologías aplicables.

Me gustaría razonar este artículo desde el principio. Perdón si en alguna ocasión hiero con algo que diga, no es mi intención, lo que sucede es que cuando "aclaramos" es como cuando usamos alcohol sobe la herida, que limpia, pero escuece.

Me gustaría empezar por el origen de todo: el autor. La experiencia me ha mostrado diferentes autores y que los editores reconocerán también de inmediato. Pero lo que parece ser una norma bastante común es que normalmente los autores que más venden son flexibles, cercanos, comprensibles... Sin embargo lo que son exigentes, encarados, nada tolerantes, desconocedores del sector editorial y que suelen ser nóveles (con V, claro), son los que se quejan porque sus ventas no suelen superar la centena (en el año). "Mi libro no estaba bien distribuido..." (pero las demás sí, vaya). "El editor no tiene fe en mi obra..." (pero ha invertido varios miles de euros en publicarla). Y a toro pasado, por lo visto, "el contrato era leonino y  ¡me dejaba sin posibilidades!" En fin, así un infinito de diretes que tratan de explicar al mundo por qué nadie ha entendido su trabajo. Añadiré que este tipo de autor es el menos, pero pesa mucho por el tiempo que quita y el dinero que te hace gastar.

texto blog¿Pero cuánto cuesta un libro? Pues bien, como norma general se suele aplicar un séxtuplo del valor del coste de fabricación. A partir de ahí, el editor mide las circunstancias y las posibilidades y aprieta o estira el PVP final. El PVP, con el IVA incluido que todavía sigue siendo el 4% y, dicho sea de paso, si el Gobierno decide subirlo será la puntilla para que el sector muera definitivamente. Por cierto, ya que hablamos de IVA todavía nadie me ha explicado por qué los libros de papel se fiscalizan con un 4% y los e-book con el 21%. ¿Pero bueno, qué se pretende incentivar, la lectura o el papel?

A partir de tener valorado el precio, y descontando el valor del IVA, a grandes rasgos podemos decir que el 50% de precio lo percibe el distribuidor, que se encargar de liquidar con el librero, que normalmente está estipulado en un 30% del precio. El otro 50% lo administra el editor, con el que tiene que pagar a los profesionales de la edición (artes finales, fotografía, traducción y corrector (si los hubiese), a la imprenta, al autor entre un 8% y un 10%, los gastos generales de la editorial (sueldos, luz, internet, distribución, etc. y al que por fin le queda entre 2% y 5% de beneficio al editor. Bien, la verdad es que todo está relativamente bien repartido, ya que el editor ganar esa pequeña cantidad de todo lo vendido y el librero una buen porcentaje, pero solo de los libros que él ha vendido. Se ve que más o menos hay un reparto proporcional y ajustado.

¿Pero qué ocurre cuando el libro se vende mal? ¿Cuánto vale entonces el libro? Dicho de otra forma, que es lo que afecta al autor: ¿cuánto vale el esfuerzo intelectual de la obra? Pues mire usted, si su obra no se vende... ¡vale cero! Así, clara y llanamente. Pero oiga, ¿y mi tiempo, mi intelecto...? Pues valer, vale, pero no se cotiza. Esa es la realidad. Y entonces nos encontramos con el problema de siempre: ¿Qué ocurre con los libros no vendidos? Que se los come el editor. No recupera su inversión, acarrea con los costes de distribución y almacenaje, los de la imprenta y proveedores varios. Claro, esta es la razón por la que el editor "protege" su inversión en contrato, siendo el propietario de la parte industrial del producto y por lo tanto marca el precio PVP y decide sobre el cambio de precio, su saldo o destrucción, aunque esté obligado a comunicárselo al autor. Pero las cosas por lo general no son tan frías ni distantes. Si la relación autor-editor es buena, todo esto se habla y se dispone entre las partes. Ya digo que el autor auto suficiente, son una gran -pero plúmbea- minoría

Así se entiende que en estos tiempos de crisis editorial, algunos editores están llegando a ciertos acuerdos con el autor, que básicamente consisten en que el editor no está obligado a pagar la remuneración hasta que no haya recuperado la inversión de la fabricación del libro. ¡Pues me parece muy razonable! Y además, es una forma de emprender parte de los cambios en el sistemas editorial de los que ya hablé hace semanas.

El precio del libro se discute mucho, sobre si es o no es igual que un libro de papel o uno electrónico. Hay quien defiende que un e-book debería gratis o casi gratis, porque no hay costes de edición -¡Sí, es que la ignorancia es muy osada!-. Y lo que no sabe la gente en general, es que para que ese libro esté disponible y que cualquiera pueda tener la oportunidad de acceder a él (hablo siempre pagando, claro, que el pirateo para mí ni existe... jejejeje...) hay un autor, una plataforma (editorial o libre) que cuesta dinero su existencia, un maquetador, a veces también un traductor, un corrector y un fotógrafo; y desde luego fin de lucro, porque sin ese objetivo tan legítimo como es ganar dinero, no habría nada y aún siendo el siglo XXI d.C. seguiríamos todavía en el XXI a.C. ¿Que se puede hacer  -y se hace- más barato, pues sí, pero no solo por la fabricación del libro, si no porque hay una serie de procesos que han desaparecido como los distribuidores, transportistas y almacén.

Pero me parece cicatero que un lector presuma de culto por el hecho de leer (¡qué ya es mucho!) y luego ponga pegas al precio de un libro porgue no toca cartón... Nos falta tiempo y visión de futuro. Nos sobra tacañería y seguir mirando hacia atrás.

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BabelLos editores dan vueltas y vueltas en la torre de Babel del sector editorial. La idea es cómo salir del agujero, porque nadie sabe cómo hacer para reactivar un sector tocado profundamente por la caída de ventas y un mercado saturado de novedades incapaz de digerirlo con dignidad.

Que el sector está tocado, es un realidad dolorosa, sobre todo por los que viven en él y de él. Al principio, cuando se negaba la crisis allá por el 2009, las editoriales todavía vivían bien. Luego, cuando era ya tan evidente que no se podía hacer nada excepto hundirlo todo para volver a empezar desde el principio, las grandes vivían de las rentas. Y ahora, cuando la crisis ya no es financiera, si no de consumo, todos nos echamos las manos a la cabeza porque todo está roto y no hay mecánicos lo arreglen. [Las razones de la crisis la traté en otras entradas VER AQUÍ]

Quizá muchos lo han pensado, pero nadie lo dice en alto. Quizá la situación pide a gritos una cura con hemorragia, porque sobre todo la estructura del sector debe cambiar. ¿Puede ser porque muchos quieren seguir viviendo de un libro de 20 euros? Cuando la familia es la misma pero entra solo el 20% de lo que ganaba hace 5 o 6 años, es difícil levantarse de la mesa sin hambre.

Vamos a ver: desde que el autor pone una obra en manos del editor, hasta que un lector toma la decisión de comprarlo, hay al menos un distribuidor, un librero y un transportista que cobran por ese producto, más los costes de fabricación, el % del autor y las necesarias ganancias del editor para seguir pudiendo invertir en nuevos productos. Que no digo que sea injusto, que cada obrero es merecedor de su salario, pero lo que no da más de sí es lo que un libro es capaz de hacer por tantos.

Y si el sector no se renueva en  estructuras y planteamientos de formas en el negocio todos -TODOS- moriremos. Los tiempos cambian que es una barbaridad, y nosotros nos empeñamos en seguir siendo lo que éramos, y no, ¡qué no vamos! que así no vamos a ninguna parte.

vieja librería¿Y qué es lo que yo creo que será tendencia en el plazo de los próximos cinco años?

Pues que los distribuidores quedarán reducidos a unos pocos, enormes y poderosos, para editoriales de gran rotación y el resto de las editoriales medianas y pequeñas, trabajarán directamente con el librero interesado por su fondo e incluso con el particular en directo. Es por esto que algún editor ha desistido ya de trabajar con distribuidores; ¿que venderá menos? (o no), pero lo que vende lo vende y arriesga lo justo en producto, transporte, etc. Da más descuento al librero, pero trabaja en firme. No dudo que ya es una tendencia real en pequeñas editoriales con fondos muy definidos cuyos lectores saben a qué librerías dirigirse para adquirir los textos.

Las tiradas menguarán, sí, aun más, ya que las tecnologías permiten trabajar desde la unidad. Y entonces tocará hacer números muy serios, porque la tarta, cuantos menos libros vendidos, a menos ración toca.

Las novedades sufrirán un importante freno y los editores tendrán que saber discernir con más claridad qué es lo que va ebook, qué serán pedidos por demanda y qué destinará a distribución general o local en formato de papel. Hay una banda más ancha para vender, el mercado es más universal y las puertas son muchas, pero por ellas pasan muchos entrando y saliendo a la vez, y habrá que saber cómo organizar los turnos para atropellarnos.

El autor y el editor se convertirán en un equipo asociado por medio de un contrato que les una en el riesgo mercantil del producto (de hecho, está pasando). Ya no existirá el autor que escribe y mientras duerme le llegan los royaltis. Ahora el autor se convierte en un trabajador de su obra, vinculado a su capacidad comercial, y será él quien se empeñe en que su libro se vea y reconozca a través de presentaciones, entrevistas, remitidos a prensa y críticas literarias que, junto al editor, harán que las redes sociales ardan con su nombre y su título. Y el editor será un agente literario de sus autores, propagador de la distribución, buscando huecos en el mercado donde meter sus títulos, procurando oportunidades al autor. Cada uno en su papel para un proyecto común.

Los acuerdos económicos se revisarán de arriba a abajo: entre el autor y el editor (pago de la edición y cobro de honorarios); los descuentos de  las ventas, si son directas a librerías subirán; si son descargas dónde y cómo; si es por demanda, quién se encarga de suministrarlo; si es el distribuidor habitual, hasta que punto se compromete en la venta del libro, no solo "colocar".

Tiene que desaparecer el sistema de depósito. Es casi el único sector industrial (sino el único) que trabaja de este modo. No puede ser que solo sea el editor quien arriesgue financieramente en el producto. Es un sistema "demasiado cómodo" para todos, menos para quien edita, y que lo que sobra le retorna sin ninguna responsabilidad por aquellos que se hacían cargo comercialmente del producto.

Y por ultimo flexibilizar la Ley del Libro, en lo tocante a dos aspectos: primero, libertad de contrato entre autor y editor, respetándose y dando por valido jurídicamente los acuerdos tomados entre ambos; y segundo, la posibilidad de tocar el precio en libertad de mercado. ¿Por qué si un librero ha conseguido un buen descuento del editor, no puede ofertar al mercado más barato que otros? Sí, lo sé, para muchos es demasiado liberal esta idea, pero pregunten, pregunten a los autores si prefieren vender ejemplares de su título porque alguien puede hacer una oferta aunque gane menos, que por tener un precio "digno" y blindado con una Ley restrictiva vea como los lectores se tiran a otras ediciones de bolsillo, si las hay, claro...

Espero aportaciones, que seguro que las hay y muy interesantes.

El pasado día 10 de junio participé en un programa de debate político junto a Javier Algarra (Director de El Gato Al Agua) y Miguel Bernard (Secretario General Sindicato Manos Limpias, junto con Javier García Isac y Santiago Velo de Antelo. Temas vivos de  actualidad.

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Hace unas semanas tuve la oportunidad (y la suerte) de participar en un coloquio en el blog de Mariana Eguaras, que recomiendo vivamente si eres editor, agente literario o autor con pretensiones.

Como el tema era sobre qué era y qué no era la coedición, y desde mi sello hacemos acuerdos con algunos autores en esa línea de colaboración, quise participar, y traslado lo que dije sobre esta forma de publicar en una editorial seria y responsable con su sello, de manera que haga su trabajo como editor y no como funcionan algunas otras que solo participan como impresor o publicadores.

coedicion GALERADAS

La realidad es que por motivos de la crisis, las pequeñas editoriales viven muy “malamente” de su fondo. La crisis, antes financiera y ahora de consumo, está hundiendo las ventas de manera desastrosa. Pero esto debe poner a los editoriales en guardia, y no dejarse llevar por la  decadencia de salir del paso con lo que sea. Por eso me gustaría reseñar que el fondo, la calidad del fondo, es muy importante cuidarlo, pues se trata del resultado de muchos años de esfuerzo hasta conseguir el crisol por el que el público te conoce y te define para bien o para mal.

Los sellos independientes, con una financiación personal, es decir, sin ningún grupo de comunicación, financiero o institucional que les ampare, hoy no son capaces de subsistir debido  las menguadísimas ventas de los últimos 10 meses (por poner un tiempo cercano y real). El único resorte que les queda es atender a esos autores valiosos -que los hay y muy buenos-, y proponer una coedición en la que el autor corre con el valor de la inversión de fabricación y la editorial de la distribución, comercialización, administración y almacenamiento. Puede parecer desequilibrado, pero no lo es. El autor aporta la obra y el dinero de la publicación, pero sin la capacidad de implantar el producto en el mercado y una distribución nacional REAL sería imposible. Y esto vale mucho más que lo anterior, porque si eso no fuese así, el valor añadido de la editorial no tendría sentido ni tan siquiera en condiciones normales de mercado.

El problema es viral. Las editoriales no venden lo suficiente para invertir en nuevas obras. Y así los autores no encuentran editor que apueste por su trabajo. Un círculo muy, muy, muy viciado y que solo resta a ese mal, la posibilidad de la coedición con el autor con una labor profesional y encomiable, como una auténtica sinergia para ganar la guerra a la incultura de la falta de publicaciones.

María Eguaras me responde a esta introducción y me responde muy acertadamente:

Hola Humberto. (...) La coedición no es mala, nada lo es en sí mismo, sino el uso que se hace de ello. Sin embargo, creo que es necesario matizar sobre lo siguiente: los autores visitan la página web de una editorial creyendo que es una editorial tradicional, un “de las de toda la vida”, y se encuentran que en algún punto del proceso, luego de aceptar su manuscrito para publicarlo, le piden dinero. Esto los autores perciben mal (incluso como una tomadura de pelo), porque ellos han supuesto -acertadamente, ya que en la página web de la editorial no hay nada que indique lo contrario- que la editorial se haría cargo de la edición y publicación de su libro.
Por otro lado, no estoy muy segura que si las cuentas de una editorial no cierran deben proveerlas de fondos los autores… Es un tema complicado, en especial, porque las editoriales son una industria cultural y el libro es un producto cultural.
Una de las preguntas concretas es ¿qué motiva a un autor a poner dinero para que le publique una editorial si puede autopublicarse por menos dinero, incluso en papel?

 A lo que le respondo con claridad lo siguiente:

Buenos días María, gracias por la réplica, pero considero que tu respuesta es una especie de paraguas que trata de responderlo todo y me gustaría distinguir algunas partes de ella, porque yo hablo de cosas diferentes.

Estamos de acuerdo que hay empresas que tratan de “utilizar” la pasión natural del autor para sacarle dinero. Incluso, siendo un poco cínico, podría decir que dan lo que en el fondo desea el autor: ver su obra en formato de libro, pues consideran que así es como está bien rematada su creación. Lo malo es que esas prácticas, en ocasiones, son poco éticas y lo hacen con ciertos extraños subterfugios que son los que crean la frustración.

Pero nosotros, -al menos en mi pequeña editorial-, no hacemos eso por las siguientes razones:

–> Primero, nunca publicaremos una obra que haga daño al fondo de mi editorial, ni por su calidad literaria ni por su contenido inmoral o vaya en contra del espíritu de la línea editorial.

–> Segundo, siempre procuramos orientar al autor para mejorar la obra, ya sea en el sentido general de esta, mejorando por ejemplo su estructura, asesorando sobre aspectos convenientes o participando en el diseño gráfico.

–> Tercero, ningún título, lo pague quien lo pague, es un verso suelto en la editorial. Cada título está siempre circunscrito a una colección, con su línea gráfica incluida. No admitimos que un autor aunque sea coeditor de su obra, se salga del estilo previsto que a su vez retroalimenta a la colección completa, incluido a su propio libro.

–> Cuarto, nos responsabilizamos de la promoción del título en redes sociales, medios de comunicación e incluso según los acuerdos alcanzados con algunos soportes, también de publicidad. Y esto porque consideramos que “ese” título es parte de nuestra editorial y nos involucramos en él como con todos.

–> Quinto, damos lo más importante que una editorial puede conseguir (y un autor por su cuenta nunca tendrá): la distribución nacional y años en el mercado, que como sabrás es un referente para que al menos en principio tengas un hueco en librerías y diversos lineales o mesas de novedades. Otra cosa muy distinta es la venta que se pueda o no producir en la librería, que como sabes nadie puede controlar.

–> Sexto, toda la parte administrativa la sume la editorial, y, disculpar la expresión, no es moco de pavo… Esto incluye desde dar de alta el ISBN, distribuir, comercializar, cobrar, pagar, almacenar… etc.

–> Séptimo, antes que el autor tome una decisión final, se le presenta un presupuesto del proveedor habitual de la editorial, en el que no gana ni un céntimo, hasta el punto de que si el autor lo desea, puede pagar él directamente a la imprenta.

–> Y octavo: no editamos ningún título que no tenga previamente firmado un contrato que convenza a ambas partes y proteja los intereses de todos.

Todo esto responde a tu pregunta sobre qué es lo que a un autor le puede motivar a poner dinero para que una editorial se lo publique y no lo haga él por sus propio medios, por menos dinero (que lo dudo).

Las editoriales son empresas industriales que trabajan con productos culturales (aunque habría que definir que es cultural, ¿todo lo que va en forma de libro? ja,ja,ja…) y como tal cubre sus necesidades hasta que deja de poder cubrirlas; sin embargo, desaprovechar el potencial, su experiencia y su fondo de mercado es una pena si no se hace.

laforetiUna nueva oportunidad para conocer de cerca la novela En la habitación de al lado, de Silvia Laforet. Esta vez será en el escenario más apropiado que un libro puede tener: una librería, en esta ocasión es Neblí, en Madrid.

Me considero un hombre afortunado. Soy editor y escritor, y esto me lleva a la posibilidad de poder presentar al mundo buenas obras literarias, quizá más por lo de editor, pero sin duda mi faceta de escribir me lleva a hacerlo con más ahínco y a una sana envidia que me invita una y otra vez a hacerlo con textos ajenos. Quién me conoce y sabe de mis "trastos" en la cabeza, sabe que transmitir ideas sobre la persona y el reconocimiento de su dignidad es un potente motor que me empuja hacia delante. Es posible que esto sea lo que me llevó a fundar Sekotia, a abrir este blog, a ser tiwttero (@hptr2013) y a escribir o presentar libros como el que nos trae hoy.

Con motivo de que En la Habitación de al lado ha sido clasificada como obra finalista del III Premio Literario Troa "Libros con valores", hemos tenido la oportunidad de poder estar más cerca de los lectores y de la sede convocante para poder exponer con más fuerza el valor de la novela, porque soy de los que piensan que, si la obra no aporta algo al lector, el  trabajo de los artífices, el autor y el editor, ha sido en vano. Si has leído la novela y deseas votar por ella, puedes hacerlo el mismo día de la presentación.

En esta ocasión repito con la obra En la habitación de al lado y con la fortuna de hacerlo junto a su autora, Silvia Laforet. Ambos podremos dirigirnos a un público dispuesto a poner el listón alto, lo que insta a nuestra responsabilidad y que sin duda se verá expuesta a un duelo de calidad. En esta ocasión, mi breve discurso lo dirigiré hacia el estilo narrativo de Silvia y el enfoque de sus personajes.

¡Espero que nos veamos y conversemos todos los asistentes!Mailing_en-la-habitación-del-al-lado

La narración de este historia es 100% autobiográfica y surgió como surge una hierba no sembrada por el jardinero, fue una semilla volátil que se posó en la tierra adecuada en el monto oportuno.

cubiertas cruceroUn crucero por tierra már y aire cuenta la historia de mi viaje de 25 Aniversario junto a mi mujer, claro, como no podía ser de otra forma. En el que cuento cómo eran aquellas sensaciones producidas por un extraño vuelo de libertad, rodeados de dispendio -antaño lujo, hoy ya no- al que, ni Begoña -mi mujer-, ni yo estamos acostumbrados. Quisimos que todo fuese diferente. Un paréntesis abierto en nuestra constreñida vida, en el ecuador de la crisis económica que naturalmente afectaba a mis negocios y que cuando nos embarcábamos, lo hice con cierto escozor en la conciencia.

Pero lo más importante del libro es la introducción, escrito precisamente un año después del viaje. Una introducción donde desnudo mi intimidad y cuento por qué me rindo a mi mujer y por qué después de veintiocho años de matrimonio la quiero y quiero seguir queriendo.

Y una vez superada esta primera parte -la introducción-, la lectura del resto es más comprensible y también se asume con más verosimilitud las cosas que cuento y que suceden. Un extraño zoo de sensaciones y sucesos que convierte esa aventura en un lugar que divierte a quien lo lee y que a los protagonistas convierte en trotamundos en las paradas del buque, en bohemios en la cubierta y un maleante o refugiado cuando al final pierdes el barco en una de las escalas del crucero, y les obliga a coger un avión en Atenas hasta Civitavecchia, buscar un hotel en una ciudad cerrada a media noche y en dos desasosegados e inquietos recuperadores de equipajes cuando llega el barco, "su barco", y no les dejan subir a bordo y ven que pierden el avión que les debe retornar a España.

Un crucero por tierra, mar y aire, se convierte en la historia que nadie busca, que solo te encuentras sin quererlo, y que luego te gusta recordar como el aroma de colonia de cuando eras niño. Un recuerdo lleno de chispas que te rejuvenece y que cuando relees eres consciente de cuántas razones hay ocultas en tu corazón para seguir viviendo junto a la mujer que es tu mujer. ¡Ay, entonces es cuando te das cuenta de que vivimos la vida tan mal!, sin tiempo a saborear cada rato que pasas juntos; antes corriendo porque los niños eran pequeños y ahora porque las circunstancias económicas te obliga a tirar pa'lante sin mirar atrás, sin contar los cadáveres que dejas en el camino cuando das una respuesta con desaire, un silencio malhumorado o un gracias a regaña dientes. También cuando no percibes que te necesita, cuando no valoras la camisa planchada o cuando tantas veces está ahí solo por ti, sin esperar nada a cambio.

Sí, muchos muertos. Un viaje como el que nos sucedió, que deseamos que fuese tan exclusivo como solo un viaje de novios -que no tuvimos- promete ser. Y en efecto, fue un viaje con un solo y exclusivo destino: al fondo de nuestro corazón. Y descubrir que somos otros diferentes a los que entonces fuimos, pero que es el amor quien nos ha hecho distintos.

Creo que no volveré a tener otra oportunidad de un viaje así.

Gracias, vida.

DSC_0168Como los animales irracionales, las personas terminamos buscando un agujero donde morar, protegernos y trabajar. Un lugar que termina siendo uno con nosotros mismos, donde nuestra capacidad de crear esté en sintonía con el mundo al que nos debemos, y en el fondo, que deseamos.

Va hacer diez años que vinimos a parar a este lugar. El sitio está ubicado en un edificio industrial, con lo que se acompaña de ese entorno ruidoso y gris. Pero dentro de aquel bloque de hormigón y verjas de un verde horrible, hay personas que trabajan y se desviven por sus anhelos. Entonces adquirimos una de aquellas naves industriales de 180m2 encerrados en cuatro paredes y dos puertas de aseos, sucios, viejos y abandonados.

Allí, en aquel lugar construimos un lugar que chocaba con su entorno, una especie de oasis sin ruido, música y ambiente susurrante de trabajo. Un lugar donde la creatividad gráfica, los títulos de libros propios y ajenos, se desenvolvían sobre las mesas como si fuesen lienzos delicados que había que tratar con sumo cuidado.

DSC_0076Aquí (año 2014) desembarcaron dos empresas Grupo-HBh (diseño gráfico y servicios de producción) y Sekotia (editorial). Luego, hace tres años ya, se instaló Criteria Club de Lectores y hace unos meses Tus Libros y Más (dos tiendas virtuales relacionadas, como no podía ser de otra forma, con los libros).

Han pasado diez años. Diez años de lucha, de nombres propios, de desazones, de gente que da y otros que roban. Un lugar que es como el altar del afán diario en el que cada día morimos un poco más por los demás. Porque si no contáramos con ello, con los demás, nuestro trabajo sería estéril.

DSC_0075Y después de diez años, es como si un ciclo se estuviese cerrando, que no es lo mismo que hablar de años perdidos. Porque nuestro interior se ha enriquecido de manera muy dimensionada. Sin embargo, nuestros bolsillos han menguado. Es como un choque entre lo hecho y lo deseado. Una ruptura entre lo material y lo espiritual. Entre las cosas y las personas.

Pero siempre nos queda la vida. Siempre nos queda la libertad de escoger entre los bueno y lo mejor. Y yo miro las palmas de mis manos y están diez año más viejas que entonces y sin embargo la mente más joven.

Y por último, mira el vídeo musical de nuestro ESPACIO DE TRABAJOvideo

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