Ahora que la mujer ha adquirido la posición que le corresponde por dignidad y derecho, parece que los poderes institucionales están haciendo con los varones lo que no quisieron para sus hijas.

Qué es el «fraude del CEO» con el que los hackers han robado US$26.000 ...

Nos encontramos a una desolada ministre de Igualdad Irene Montero, rota, llorosa, quejosa, porque el mundo no comprende el beneficio de la LIVG o Ley Integral sobre Violencia de Género. Lo ha hecho a través de un breve mensaje que no tiene nada de espontáneo, leído de la planilla del protocolo globalista con matices de Pablo Iglesias que no puede -o no quiere- evitar, y que dice así: “Durante el año 2021, 13 mujeres han sido asesinadas por violencia de género. Hablamos de 1.091 mujeres desde el año 2003. En esta última semana han sido asesinadas cuatro mujeres y un niño de siete años, el hijo de una de ellas. Nos sitúan en un escenario de alerta machista. Por ello hemos convocado con urgencia una reunión del Pacto de Estado, una herramienta que como saben es de consenso, y del más alto nivel a nivel político, a nivel institucional, a nivel social. No hemos llegado a tiempo para esas mujeres que han sido asesinadas y hemos acordado impulsar un plan de mejora y de modernización de las herramientas y de las actuaciones disponibles para luchar contra la violencia de género”.

¿Por qué no escuchan a los expertos, esos que se ganan la vida porque saben de algo en concreto mucho más que el resto de la población? No quieren porque como otras, no se trata de una ley que trate de armonizar a la sociedad, sino que es una imposición ideológica, y lo del bien común no va con ellos

La respuesta a este mensaje no puede ser nada más que retórica: ¿por qué no escuchan a los expertos, esos que se ganan la vida porque saben de algo en concreto mucho más que el resto de la población? No quieren porque como otras, no se trata de una ley que trate de armonizar a la sociedad, sino que es una imposición ideológica, y lo del bien común no va con ellos. Como bien anota Marina de la Torre en Twitter, los científicos que investigan sobre los múltiples factores que intervienen a la hora de que suceda una agresión en pareja, insisten en que “el único factor es el machismo”, porque lo importante es seguir en la poltrona. En una línea similar, también en la misma red social, Carlos Hernández Franco, Doctor en Criminología, apunta: lo hemos dicho los peritos criminólogos y gente de seguridad a todo el que nos pregunta: esto de basar la lucha contra la violencia en una imposición ideológica y convertirlo en negocio, no soluciona nada. Desde 2004 estamos igual.

Haré un ejercicio de análisis de algunas de las partes de la parrafada de Irene que merecen algunas observaciones, porque la aparición de este tipo de actuaciones no son baladí, y tras ellas hay un nuevo encumbramiento de los políticos que vuelven a dividir una y otra vez a la sociedad, que parece ser que es la treta que ha funcionado siempre y que Rodríguez Zapatero puso en marcha con aquello que dijo a Iñaki Gabilondo de vamos bien, ¡pero necesitamos más tensión!

Seguimos con aquello que Rodríguez Zapatero puso en marcha, dijo a Iñaqui Gabilondo: "vamos bien pero necesitamos más tensión"

Hablamos de 1.091 mujeres desde el año 2003Ni son pocas, ni son muchas, si lo comparamos con otros fenómenos como la droga, el sida, el tráfico y no digamos nada la Covid-19 o el aborto, en especial el selectivo. Pero en vez de hacer autocrítica, en vez de preguntarse en qué está fallando su política, echa la culpa al mundo. Lo hace desde la ignorancia o el afán de superioridad que caracteriza en general a los políticos, que jamás reconocen sus errores, ni los personales ni los del partido.

Nos sitúan en un escenario de alerta machista. Por aquí asoma la podemización del mensaje. ¿Recuerdan aquello de “alerta fascista” cuando Andalucía votó mayoritariamente conservadora? No son democráticos y sí son sectarios, porque no respetan la opinión ajena y tratan de imponer siempre su razón desde la fuerza o por la ley, como han hecho los bolivarianos escalando por la democracia hasta que la han convertido en su palanca para que otros nunca más sean votados.

… una reunión del Pacto de Estado, una herramienta que como saben es de consenso, y del más alto nivel a nivel político, a nivel institucional, a nivel social. Efectivamente, hay un consenso cerrado bajo el paraguas de la Agenda 2030 porque todos los partidos están sometidos al globalismo ideológico que capitanean las fuerzas neoliberales del que parece que hoy por hoy se libra Vox. El resto, sean de izquierdas o derechas, rupturistas o constitucionalistas, cierran filas a la destrucción de la antropología del ser humano y a trocear a la sociedad. Por esta razón pongo en duda que “a nivel social” haya tanto consenso como presume la ministre.

hemos acordado impulsar un plan de mejora y de modernización de las herramientas. Les traduzco porque esta línea es compleja: hemos acordado inflar a la sociedad a base de más de chiringuitos para que se conviertan en policía urbana y jueces de la calle, y fomentar el clientelismo dándoles más dinero de las arcas del Estado, guste o no. Punto.

Hemos acordado inflar a la sociedad a base de más chiringuitos para que se conviertan en policía urbana y jueces de la calle, y fomentar el clientelismo dándoles más dinero de las arcas del Estado, guste o no. Punto

España, como buen estado miembro europeo, se ha acostumbrado a resolver todo con dinero, normas y leyes que obligan o prohíben, nunca aportando soluciones eficaces donde la conciencia individual sea capaz de tomar decisiones morales, no solo legales. Las mujeres seguirán muriendo asesinadas, los hombres suicidándose y la sociedad rota en mil pedazos como un cristal apedreado.

Realidad demográfica española: 7.000.000 de perros y gatos y 6.265.153 niños menores de 14 años. Nuestra pirámide poblacional está realmente animalizada. Lo que no es de extrañar, porque ese amor humano a los animales es propio de una sociedad que no está dispuesta a dejarse frustrar más de lo que está. Nadie se lo ha dicho, pero en el fondo saben que, frente a la libertad de un hijo, que puede tomar sus propias decisiones -incluido firmar la eutanasia de sus propios progenitores-, la esclavitud servil del instinto animal, no tiene precio.

Las familias españolas, en toda su variada zoología posible, incluye a las mascotas como miembros de la familia. Una aberrante postura animalista como tantas otras que la sociedad posmodernista deja tras de sí, mientras destruye al ser humano, que es quien de verdad protege al ser humano y no un ratón, un gato o el perro con lacito entre las orejas. Mascotas que comen mejor que muchos hombres, mujeres y niños en muchas partes del mundo y luego nos decimos solidarios.

Según Alejandro Macarrón Larrumbe, la caída de la media del padrón nacional, entre 2002 y 2022, es de nada más y nada menos que del 35,9%, unos 4.500.000 de personas menos. Por otro lado, en este mismo estudio, el autor expone que el porcentaje estimado de niños musulmanes en 2019, tuvo un aumento del 10% de media en toda España, según microdatos del INE. Y siguiendo esta misma línea de inmigración, Larrumbre recuerda que Cataluña tiene «mucha más inmigración que la media, con muchos musulmanes, en su gran mayoría marroquíes. También subsaharianos y pakistaníes (en Barcelona). Gerona, Lérida y Tarragona son, tras Almería, las provincias españolas con más islam» cuya distribución es la siguiente: Lérida 17%, Gerona 15%, Tarragona 13% y Barcelona 10%. Es evidente que cada vez se necesitan menos años para que el cambio de la dinámica social y antropológica esté más cerca, porque el crecimiento de población musulmana será en ascenso proporcional. Si está interesado en seguir este estudio, puede seguirlo en Extinción e islamización: la catástrofe demográfica catalana que nadie cuenta de Dolça Catalunya.

Hungría es un ejemplo claro que ha sabido dar la vuelta a la situación con políticas familistas, control de la inmigración y no dejarse chantajear por la Europa disolvente

Es evidente que nada de esto pasa sin querer. La fórmula es cara pero eficaz: décadas de hundir a la familia nuclear + promoción de familias no nucleares + ingeniería social subvencionada, programada y propagada + inmigración sin control y subvencionada = a cambio antropológico en menos de 50 años. Perfecto. Es parte del globalismo universal combatir las raíces cristianas que generan conciencia de identidad a cambio de fundamentalistas que dependerán del estado y se convertirán en una sociedad sumisa con los suyos e irascible con todo lo contrario, incluso con la mano que les dio de comer, como viene sucediendo desde hace años en Francia, cuyo gobierno y los ciudadanos autóctonos lo saben y no pueden dar marcha atrás. Una magnífica novela, Sumisión, de Michel Houellebecq, recrea una distopía sobre este mismo tema.

Sin embargo, eso no es cierto. Hungría es un ejemplo claro que ha sabido dar la vuelta a la situación con políticas familistas, control de la inmigración y no dejarse chantajear por la Europa disolvente. Trabajar desde el Estado con leyes eficaces que fomenten una visión cristiana de la sociedad y la persona que defiende la identidad del país y sus ciudadanos.

España es esa especie de tubo de ensayo donde las políticas progresistas se ponen en marcha a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado. Al fin y al cabo, somos la puerta de Europa para Iberoamérica y viceversa. Es decir, somos un pasillo en ambas direcciones cuyos resultados interesan en todas partes. Nuestros gobiernos han sido un verdadero caballo de trolla para la deconstrucción de la antropología cristiana y natural, gracias a las ideologías más progresistas, que comenzaron mansamente con UCD la ley del divorcio en 1981, en 1985 el PSOE de Felipe González con la ley del aborto por supuestos y mantenido por el Partido Popular… Y desde José Luis Rodríguez Zapatero -al que Pedro Sánchez ha hecho bueno- la debacle: matrimonio homosexual, divorcio exprés y ley de aborto de plazos. Y ahora el gobierno actual, desde el irresponsable Ministerio de Igualdad, con Irene Montero, dan una vuelta de tuerca a la misma ley en la que desde ahora pueden abortar las menores de 16 años sin permiso paterno -aunque para la excursión del instituto o hacerse un tatuaje lleven autorización del padre o la madre-, una lista negra de médicos objetores de conciencia y dinero, mucho dinero.

España es esa especie de tubo de ensayo donde las políticas progresistas se ponen en marcha a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado

Las leyes salvajes, extintas de sentido común, poco a poco reciben su respuesta, porque menos mal que en España los médicos son cabales, y votarán lo que sea pero tienen claro al menos que la vida es real en un embrión dentro de la madre y ya hay colegios de médicos como el de Castilla-La Macha que se niegan a que la ley Montero sea una realidad en su comunidad.

Desgraciadamente la caída de población española es patente, solo hay que dar una vuelta por el parque del barrio. Sin embargo, no tienen por qué ser un final oscuro y desintegrador como el que pretenden que sea. Quizá muchos esperan que el cambio de ciclo que parece que se está dando en nuestras ciudades llegue más pronto que tarde con Vox. Un partido que se muestra antisistema por ser antiglobalista y profamilia. Si es verdad que lo son y lo mantienen cuando lleguen al gobierno, harán ver a los españoles que lo que sucede en Polonia y Hungría también puede suceder en España. Solo hay una amenaza que nadie comenta: España puede quedar embargada por la deuda con Europa. Entonces, puede ocurrir que traten de obligar al gobierno a pasar por el aro de determinadas imposiciones ideológicas para que el proyecto progresista y anticristiano capitalizado desde Bruselas no se rompa. Pedro Sánchez es un presidente sin escrúpulos, sin sentimiento por nada y solo le interesa lo suyo -definición bastante ajustada a la psicopatía- y posiblemente la respuesta a esta hipótesis esté en la ruina que vivimos.

¿Por qué el feminismo, que dice buscar la igualdad y defender los derechos de las mujeres, resulta tan controvertido, incluso, entre las propias mujeres? ¿Qué es en realidad el feminismo? ¿Es lo que nos cuentan las feministas, o es lo que vemos día a día?

En el siguiente vídeo, en poco más de 2 minutos, os presento el libro Feminismo sin complejos«El feminismo es una estrategia de supervivencia política; un trampantojo que arrebata derechos en lugar de respetarlos; una ideología sectaria que pervierte la percepción de nuestra identidad; una broma generacional que promueve espacios de connivencia desde donde amenazar nuestra raigambre cultural más profunda y esencial. Teatro, eso es hoy el feminismo: puro Teatro» El Teatro de WiLL

 

Sin duda, parece que se consolida con la nueva ley de educación, LOMLOE, que una vez más se perpetra desde la hegemonía del poder donde habitualmente se olvidan del bien común y siguen los pasos de la ideologización de la sociedad, que es al fin y al cabo el reto de la batalla culturalque realmente consiste en la deconstrucción sociocultural.

Escucha el podcast y te lo cuento todo

Objetivos de la ley Celaá:

· La formación de la conciencia moral o la ética, a cambio del adoctrinamiento sostenido solo en el andamiaje de lo legal.

· Busca la dependencia absoluta de los centros escolares, y por ende de los padres, de forma que quien se salga de la letra escrita, pierda los apoyos económicos o las licencias pertinentes para enseñar.

 

Si hacemos un breve estudio, un análisis pormenorizado de todas las políticas que se suponen progresistas, veremos que muchas de ellas realmente no son un avance sino todo lo contrario, un retroceso.

Sí, la hipocresía enferma - Sociedad - Mundiario

En la actual sociedad, parece que avanzamos hacia un futuro mejor gracias a un mundo llamado progresista, en el que ya solo por este nombre se da a entender que las personas avanzamos, que solo miramos hacia delante, que el pasado está muerto, que aquello que nos vio nacer no se reconoce. Tan falaz es decir que cualquier tiempo fué mejor, que lo contrario, es decir, que el futuro será expléndido. El pasado es la piedra angular en que se sustenta el presente y nunca hubo un tiempo mejor que otro, sino el que se vive en cada momento aunque el momento no sea bueno.

La política en España se empeña en luchar por hacer desaparecer lo que fuimos. La sectaria ley de Memoria democrática, los giros homosexualistas para deconstruir la antropología humana, la ley de educación, la rotura de la unidad nacional… Una potente cosmovisión progresista impuesta verticalmente y propagada desde los medios de comunicación a sueldo pretende mostrar al mundo, y mostrarnos a nosotros mismos, que somos esa especie llamada humana que evoluciona sin parar, siempre hacia adelante sin saber hasta dónde, aunque al final haya un barranco. Sin embargo, tal evolución es mera evolución ideológica no biológica, porque la biología, es decir, las especies como tal, no evoluciona por voluntad sino que está condicionada siempre a la naturaleza, que la obliga a comportarse de manera diferente y, por lo tanto, a adaptarse a las situaciones externas que le obligan a cambiar.

La cultura de la libertad que pretenden proyectar desde sus postulados ideológicos realmente es una cultura de la muerte y esto, en sí mismo, es un fracaso porque la esperanza del ser humano siempre apuesta por la vida, no busca soluciones sin retorno, como el aborto o la eutanasia

Si hacemos un breve estudio, un análisis pormenorizado de todas estas políticas que se suponen progresistas, veremos que muchas de ellas realmente no son un avance sino todo lo contrario, un retroceso, y que nada tiene que ver con la mejora intelectual o la libertad de las personas, y mucho menos con el bien común. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a que la cultura de la libertad que pretenden proyectar desde sus postulados ideológicos realmente es una cultura de la muerte y esto, en sí mismo, es un fracaso porque la esperanza del ser humano siempre apuesta por la vida, no busca soluciones sin retorno, como el aborto o la eutanasia.

Pero no solo estamos hablando de una cultura de la muerte, también, incluso en el transcurso de lo político, vemos de manera muy eficaz que la frustración de los ciudadanos es creciente, que las generaciones adultas se incomodan y lo expresan de alguna forma pero que los más jóvenes se amoldan: ¡es lo que hay! Un lema cobarde y débil que define con claridad la madera con la que están hechos.  Es el proyecto neoliberal que Alfonso Zurita Borbón describe en su libro Neoliberalismo reset (Sekotia, 2021), que muestra con dureza todas sus consecuencias, como por ejemplo las crisis cronificadas, las desigualdades en pleno auge o el desprecio por los que no sirven por edad o deficiencias. Nos han instalado en una sociedad lujosa sostenida a base de dinero, y aquello que no produce no vale, se tira.

Europa, Estados Unidos, Canadá, Iberoamérica, Australia, Nueva Zelanda, Japón... son sociedades opulentas -con algunas excepciónes en América-, poderosas, con un enriquecimiento constante hacia un mayor bienestar social regulado desde el Estado. Sin embargo, hemos perdido en libertad 

Rechazan cualquier otro tipo de aporte social como el esfuerzo personal, la experiencia de los mayores o la excelencia en el trabajo, cuando solo con eso redundaría a medio y largo plazo en una sociedad mejor. La máxima de que “cuanto más Estado menos libertad” es una realidad que comprobamos día a día, y no solo en España, también en todo aquello a lo que llamamos Mundo Occidental: Europa, Estados Unidos, Canadá, Iberoamérica, Australia, Nueva Zelanda, Japón... son sociedades opulentas -con algunas excepciónes en América-, poderosas, con un enriquecimiento constante hacia un mayor bienestar social regulado desde el Estado. Sin embargo, hemos perdido en libertad porque hemos entregado nuestro destino a los gobiernos que dirigen a su antojo olvidando sus promesas electorales. La calidad de vida del ser humano se ha convertido en ser un productor de dinero, confiscado permanentemente a través de sus impuestos y otro tipo de recursos, con la amenaza latente de que es necesario si queremos educación y sanidad pública, y gratuita, claro... (todavía estamos en esas de que lo público es un regalo que nos hacen los políticos).

La materialidad que el dinero ha proporcionado a las ciudades modernas ha sustituido a los valores que antaño construyeron las sociedades. En esta línea, Sohrab Ahmari escribe de forma amable en su publicación El hilo que une. Cómo descubrir la sabiduría de la tradición en una época de caos (Rialp, 2022). Solo se tiene en cuenta lo que se tiene y no lo que se es, por eso la medida de cada individuo en el primer mundo está valorada por su capacidad productiva. Así, los seres humanos en sus sociedades son capaces de autorregularse en la medida que tienen capacidad para producir dinero. Posiblemente esta sea una de las razones por las que las personas enfermas, especialmente las deficientes, son apartadas y marginadas de la sociedad. Moreno Villares, en su libro Los niños diferentes (Digital Reasons, 2014) hace unas reflexiones más que interesantes sobre la llegada inesperada de un hijo de estas características y aborda el hecho que, desde hace décadas, están siendo eliminadas de la sociedad en un acto de eugenesia brutal a través del aborto, y ahora con un inhumano incremento legal con la nueva y aprobada ley de Irene Montero.

Solo se tiene en cuenta lo que se tiene y no lo que se es, por eso la medida de cada individuo en el primer mundo está valorada por su capacidad productiva. Posiblemente esta sea una de las razones por las que las personas enfermas, especialmente las deficientes, son apartadas y marginadas de la sociedad

El pragmatismo social del posmodernismo nos lleva a ver casi como una lógica humana aplastante que tener un hijo con una deficiencia o una imperfección física, no solamente es algo incómodo para nuestra propia vida, sino algo que daña a la sociedad, algo así como una especie de piedra en el camino que no permite que la rueda del carro del mundo siga hacia delante. Se ha sustituido el concepto de bien común, que repartía bondad y seguridad a todas esas personas que componían ese nicho social por el Estado como algo benefactor, y no lo es, porque solo mira desde arriba con la lupa del dinero, y lo pone donde reportará beneficios, ya sean recursos humanos o, de manera más torticera y partidista, en votos. La periodista y filósofa Teresa García Ruiz lo dice bien claro: «esto sucederá (se refiere a las personas enfermas atendidas) si pensamos desde el amor antes que en el dinero; si fuera al revés, sucederá que por dinero, unos quedarán excluidos del don de la vida desde antes de nacer, con leyes soportadas por instituciones con instalaciones dónde se practica el aborto; o tan protegidos por la Seguridad Social, que quedarán prácticamente exentos de la obligación de estudiar, trabajar, servir y crecer en una sociedad plural. Así, los otros -"los sanos"- permanecerán al margen de una buenísima parte de la realidad de la vida y poco o nada se puede prometer a una comunidad humana incompleta». Es la paradoja del igualitarismo, que el dinero no solo no proporciona igualdad, si no que agudiza las diferencias aun más.

Tradicionalmente, ha sido siempre la Iglesia y nunca el Estado la que se ha dedicado al trabajo del cuidado de las personas enfermas, ya sea tanto por discapacidad física como psíquica. Órdenes religiosas tan importantes como la de san Juan de Dios -entre otras muchas-, es un ejemplo verdadero que explica por sí mismo que solamente el amor y la misericordia que les caracteriza es lo que desde un principio propició el cuidado y atención de estas personas, con o sin recursos económicos. De hecho, hoy en día, este tipo de instituciones religiosas cristianas católicas siguen siendo tan importantes que el propio Estado prefiere subvencionar estos hospitales que hacerse cargo ellos mismos -como por ejemplo el psiquiátrico de San Juan de Dios de Ciempozuelos en Madrid-, porque saben que para ellos no tiene ningún sentido cuidar a personas que no producen, prefieren pagar para que otros lo hagan. Es más, la aritmética contable les lleva a razonar que sale más barato deshacerse de ellos que mantener una vida aparentemente estéril para la cadena productiva de nuestra sociedad.

Animales y personas que comparten derechos, de César Alcalá

Durante decenas de miles de años, la naturaleza ha proporcionado alimento animal y vegetal a los humanos. Además, en numerosas ocasiones algunas especies han sido instrumento imprescindible para el desarrollo y la evolución de las sociedades. Hoy algunos pretenden esconder esta realidad. Quieren otorgar igual naturaleza a humanos y al resto de seres vivos. ¿Estamos ante un error de la filosofía? ¿Responde esto a esa especie de sentimentalismo social cada vez más invasor? ¿Encontramos una respuesta abierta de los animales semejante a la que nosotros les concedemos?

Las claves: la ideología de género rompe con los estereotipos antropológicos. Además, se trata de acabar con la conciencia del discernimiento, es decir, con la idea misma del bien y del mal.

AUDIO: Nuevo golpe separatista-globalista contra España | Democracia ...

La globalización, según explica el filósofo Daniel López, en su próximo libro Historia del globalismo, «fue el resultado de la victoria del proyecto expansivo del Imperio Estadounidense contra el gigante soviético, triunfo decisivo para la configuración de la ideología de la Globalización oficial capitalista («neoliberal»), sobre todo en su modalidad financiera». Pero también fue causa del ambicioso proyecto comunista de Stalin, del que ya en los años 30 hablaba de construir el socialismo «en un solo país», es decir, el comunismo extendido devorando países y formando una sola Unión Soviética.

La realidad es que la URSS desapareció y triunfó el globalismo americano. Al principio, desde un proyecto financiero global mundial arreciado por el maridaje político entre Ronald Reagan y Margaret Thatcher, todo bien apuntalado con China, el gigante amarillo, como la gran fábrica mundial, desarmando la industria occidental y convirtiéndose en un mundo proyectado hacia el bienestar, los servicios y las ideas progresistas. Ahora pasa lo que pasa, como todos bien sabemos por el desastroso caso de los chips.

En España, al movimiento del partido Vox, que eleva altísimas expectativas políticas y sociales, han corrido a señalar su existencia como un peligro ultra de extrema derecha tratando de tacharlos con la etiqueta de facha y/o populista

Tras la estandarización económica-financiera-global-mundial, era necesario alinear las conciencias en una sola dirección generando ideologías neoliberales, como el consumo voraz que retroalimenta el sistema; la ideología de género, que rompe con los estereotipos antropológicos; y acabar con la conciencia del discernimiento, es decir, con la idea del bien y del mal, evitando mentalidades críticas y molestas a las que la Iglesia invita constantemente con cosas tan íntimas como el examen personal o el sacramento de la penitencia… Y en esto trabajan con afán los presidentes occidentales como Joe Biden en EEUU, Justin Trudeau en Canadá, Jacinda Ardern en Nueva Zelanda, Emmanuel Macron en Francia, Pedro Sánchez en España -y Pablo Casado lo hará si llega a La Moncloa...-. Frente a Donald Trump, al que entre todos y con trampas echaron de la Casa Blanca, Vladímir Putin en Rusia, Mateusz Morawiecki en Polonia, o Viktor Orbán en Hungría, a los que Bruselas castiga e instiga por no seguir las directrices del globalismo ideológico dominante.

El trabajo de la estandarización ideológica se nos va de las manos. Hablemos de lo local, vamos de España. Hablemos de cómo pretenden neutralizar a los ciudadanos desde la bipartitocracia, alternándose mientras avanzan en la destrucción de un país, que de facto es conservador, en un proyecto progresista del que participa la izquierda y ahora también eso que llaman derecha, moldeando a la sociedad con leyes, en muchos casos perversas e inmorales o dando participación en la política nacional a partidos que solo miran por su espíritu rupturista, como los nacionalistas, mayormente catalanistas, vascos y gallegos. Todo amasado por el dinero de la Hacienda española a la que odian y que reciben a manos llenas mientras apuñalan la mano que les da de comer.

Todo, incluso ese desaguisado nacionalista, forma parte de la maquinaria homogeneizadora que apunta a una misma dirección: diluir la esencia de España y convertirla en un pret a porter social más que nacional. Pero no deja de llamarme la atención, de cómo España, incluso Europa en su conjunto, cierra filas contra aquellos partidos y movimientos disidentes que se rebelan a ser convertidos en solo algo más. Que se niegan a que les borren la identidad y sus aspiraciones legítimas a no parecerse a los demás. En España, al movimiento del partido Vox, que eleva altísimas expectativas políticas y sociales, han corrido a señalar su existencia como un peligro ultra de extrema derecha tratando de tacharlos con la etiqueta de facha y/o populista. A los que les culpan de haberse reunido con Marine Le Pen o que su líder, Santiago Abascal, se haga fotos con Jair Messias Bolsonaro… Están todos muy nerviosos, políticos, periodistas y globalistas porque parece que hay algo o alguien que se sale de lo previsto. Lo curioso es que cada día ganan más adeptos, quizá porque el sentido común social está salvando a la humanidad y luchan contra el artificio del poder.

En España llevan muy en serio eso de controlar a los ultras y a los fachas, por eso ciertas opiniones sobre Vox y sus líderes, en Facebook lo bloquean, en Twitter lo prohíben, Google lo esconde, YouTube lo elimina y los Media del Sistema nunca lo mencionan, excepto para señalarlos… La realidad es bien distinta, porque quien cuenta la crónica son medios pagados con el dinero de todos, más parecido al Granma cubano que a la prensa libre que esperamos de España

En España llevan muy en serio eso de controlar a los ultras y a los fachas, por eso ciertas opiniones sobre Vox y sus líderes, en Facebook lo bloquean, en Twitter lo prohíben, Google lo esconde, YouTube lo elimina y los Media del Sistema nunca lo mencionan, excepto para señalarlos… La realidad es bien distinta, porque quien cuenta la crónica son medios pagados con el dinero de todos, más parecido al Granma cubano que a la prensa libre que esperamos de España.

Quizá, todo este resurgir de la historia española como un baluarte de orgullo o que surja un partido que su programa que se ajusta a lo que la gente necesita, reclama o demanda, es porque los partidos y políticos pro sistema viven en otro mundo paralelo que cada vez convencen a menos votantes. No se extrañen que pronto el balance de disidentes, tanto de medios de comunicación, como de ciudadanos y partidos políticos, crezca.

El Woke no es una ideología, es una macedonia de todo lo políticamente correcto, fruto de la ignorancia supina que impregna la era actual.

El woke, como movimiento, reúne a feministas radicales, a black lives matter, indigenistas, animalistas o revisionistas de la historia y la religión, entre otros. No forman un bloque, sino que cada cosa tiene su guerra, incluso generan litigios de interés entre ellos mismos. Sin embargo, lo que los convierte en un ente común, es decir, en el wokismo, es su agresividad a la hora de defender sus objetivos, el sentimentalismo arraigado para argumentar sus ideas y la intolerancia del pacifista, que todo se puede permitir porque considera que sus ideales están por encima de cualquiera, incluso del ser humano aunque defiendan al hombre o a la mujer, al negro, al indio o al homosexual…

Este ensayo de Marcos López Herrador muestra cómo a lo largo de la Historia, la idea de progreso ha sido una fuente de inspiración para concebir la sociedad como comunidad que avanza y se perfecciona a través del conocimiento y el esfuerzo colectivo y en este sentido las ideas contemporáneas han puesto en pie una forma radicalmente distinta de entender el mundo.

«Si abrimos una disputa entre pasado y presente, encontraremos que hemos perdido el futuro». Wisnton Churchill

«Las ideologías nos separan, los sueños y la angustia nos unen». Eugène Ionesco

Mary Wollstonecraft: "Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas".

Feminismo... Qué es?

La actualidad sigue viva y debemos explicar por qué razón el nuevo feminismo es la palanca desde donde manejar de forma dictatorial a la sociedad. No se trata de un movimiento inocuo de mujeres con pensamiento revolucionario, no. La mayoría de las mujeres que colectivizan este movimiento son realmente prisioneras del brilli-brilli de un derecho inexistente por el hecho de ser mujeres, porque casi ninguna de ellas están leídas ni son críticas de pensamiento. Esa es la razón por la que sólo escuchan y recitan eslóganes en cuya creación ni tan siquiera han participado. Las feministas de cuota, encabezadas por Irene Montero, a la sazón el ministro de la más absoluta desigualdad, habla y actúa como pollo sin cabeza para justificar el puesto y el sueldo, con declaraciones continúas con las que trata de imponer su cosmovisión del feminismo de baratillo.

Las mujeres, empoderadas desde el gobierno más feminista de la historia de la democracia, o eso dice el doctor Sánchez, en el que queda incluida Carmen Calvo con toda la recua de mujeres y hombres feministas, han perdido el origen de sus aspiraciones, no les vendría mal girar la cabeza hacia el pasado, donde mujeres verdaderamente feministas, como Mary Wollstonecraft, declaraba sin tapujos que Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas. Una mujer filósofa y escritora (1759-97), de las que sí compitieron de verdad en un mundo de hombres. Hoy, por esas declaraciones, pasaría por facha y machista, sin derecho a un tan siquiera lastimero Yo sí te creo hermana, por pretender salirse del redil, o carril, que da igual.

La mayoría de las feministas son prisioneras del brilli-brilli de un derecho inexistente por el hecho de ser mujeres

La ambición de dominación de la mujer de hoy, pasa por hacerla pensar que goza de derechos especiales por el hecho de ser mujer, con una ley civil y penal diferente porque ella lo vale, sin más, donde no necesita demostrar su valía, ni su verdad. Tampoco competir en iguales condiciones con el hombre, porque para eso se ha creado la cuota que obliga a que sí o sí, valga o no, esté colocada a dedo. También se ha dotado a la sociedad de una vergonzosa, sectaria y perversa ley mal llamada de violencia género, para que sea creída por norma, solo por el hecho de ser mujer, no porque prevalezca la verdad.

Pero la vida es cruel para todos, para hombres y mujeres -aunque esto no lo digan, claro-, y desconocen que al final la suerte no es algo que surge sin más por el hecho de ser mujer, sino porque se lucha día a día, se pelea, se trabaja, se estudia, se persevera en los objetivos, y entonces sí, la suerte te cogerá en brazos en ese camino a veces duro, otras incómodo, pero siempre con el fruto que ellas llamarán suerte o, en el peor de los casos, su derecho. ¡Cuántas mujeres trabajadoras, con carrera, con oposición, o formación básica pero con mañanas madrugadas, con noches sin dormir, casadas y solteras, con excelente preparación personal para competir libremente en el mercado, se sentirán abofeteadas por estas feministas ñoñas de pijama de algodón color morado, que al final para qué quitárselo si da lo mismo la cama que un despacho!

La corrupción de la razón, de la antropología natural, tiene como consecuencia ventajosa para los gobernantes que la sociedad se convierta en una masa informe de millones de pares de ojos, brazos y piernas, pero con un solo cerebro

No hay nada que sea suerte cien por cien. La lotería necesita de un boleto y una herencia para ser hijo del donante. La suerte, la casualidad, son realidades sobrenaturales que surgen en nuestras vidas a pesar nuestro. Lo bueno, o lo menos bueno, que nos sucede tiene un amplio objetivo de reconducir nuestro camino hacia una mejor vida, Eterna si es posible. Quien quiera verlo disfrutará, quien lo niegue se amargará. Solo serán criaturas biológicas dotadas de ciertas capacidades particulares, eso sí, con las potencias de inteligencia y voluntad que les permitirán soñar con la libertad, otra afinidad sobrenatural, como el amor.

Al final nos rodeamos de tres parámetros que dan sentido a nuestra existencia. Un campo externo material y otro interior, el pensamiento. Y en este sentido, otra empoderada, Isabel Celaá, representante de uno de los ministerios más importantes por ostentar el poder que le otorga comprometer al país por generaciones, ha determinado que la religión y la cultura clásica sean relegadas a la nada en la ley de educación y sustituidas por ideología de género. Por lo tanto las nuevas claves educativas serán de orden sexual y orientación homosexualista. De esta forma se apelmaza a la conciencia individual y se promociona la inconsciencia colectiva. Ahora se comprende mejor que doña Isabel siga erre que erre, empeñada en que los padres no tenemos nada que ver con nuestros hijos, que ya si eso se encarga ella. Celaá sabe mejor que nadie que el adoctrinamiento escolar es la clave en el cambio de pensamiento generacional. ¿Quizá por esto, todo el arco parlamentario está en contra del pin parental de Vox?

Celaá sabe mejor que nadie que el adoctrinamiento escolar es la clave en el cambio de pensamiento generacional. ¿Quizá por esto, todo el arco parlamentario está en contra del pin parental de Vox?