Quién soy

Este artículo se publicó en la revista del Real Club de Tenis de Oviedo. Una revista que trata de aportar a sus socios puntos de vista asociativos, deportivos, sociales, y familiares. Para mi fue un placer escribir sobre lectura y educación de la lectura.

Cuando Joaquín Vallina del Corral me encargó que escribiese un artículo sobre literatura infantil, al principio lo asumí como una especie de guía de recomendaciones, como si los lectores del artículo fuesen eso, los propios niños. Pero superado ese primer tropezón que me había procurado este despiste, me di cuenta de que quien lee revistas como esta son los adultos: padres y/o abuelos con responsabilidad sobre menores en edad de crecer en todos los sentidos. Y considero muy seriamente que la intelectualidad está incluida entre esos sentidos, incluso podría añadir que es el sentido que da sentido a los demás.

ninos-leyendoHay una queja errante de generación en generación de que los jóvenes no leen, no saben, no conocen… Hay como una especie de mantra latente entre los que tenemos la gravedad de educar a nuestros hijos -o los ajenos, como son aquellos que se dedican a la docencia-, que consume nuestra esperanza de que los niños de hoy lleguen a ser los adultos de mañana. Es  por eso por lo que queremos que lleguen a ser lo mejor posible, los más preparados (aunque solo sea porque serán los que mantengan nuestras pensiones). Y a menudo me pregunto qué hacemos para que esto sea verdad.

En ocasiones he explicado la diferencia que hay entre un deseo y el querer. Cuando queremos algo, es una ambición en la que ponemos nuestro empeño, nuestro tiempo, nuestro dinero… Sin embargo el deseo como tal está más cerca de una ensoñación, un etéreo estado de hipótesis, como si nos gustara que algo fuese diferente pero que endosamos el esfuerzo a los demás. En definitiva, querer es una aspiración de algo en activo y el deseo en pasivo. ¿Por qué digo esto? Porque si hacemos examen de nuestro compromiso personal con la cultura y la intelectualización de los pequeños, seguramente daríamos otras alternativas a la cantidad de horas de televisión consumidas; quizá podríamos revisar lo que regalamos a nuestros futuros adultos en los días de navidad, en los cumpleaños, en las primeras comuniones, en los finales de curso; o sería posible regalar algo que leer en vez del videojuego de moda o el último “iphone”, tan avanzado que no lo tenemos ni nosotros mismos; podríamos también cambiar la última novedad de la factoría del cine por una buena obra de teatro y, a ser posible, mejor un clásico. Se me ocurre que en todos estos casos y muchos más, podríamos regalar el valor sagrado de un libro. Que nuestros hijos podrían vernos leer en casa. Que podríamos tener muchas más horas la televisión apagada. Que podríamos contarles a nuestros hijos qué magnífica novela estamos leyendo y lo bien que lo pasamos con ella. Que nuestras conversaciones en la mesa mientras comemos, versen sobre libros de vez en cuando y no siempre de fútbol o de la manida crisis…

Educar, lo sabemos todos, es más lo que “ellos” ven en nosotros que lo que les podemos decir. Educar es ser sutiles con nuestras “ordenes” y más directos en nuestros afectos. Educar, solo puedo concebirlo como ratos felices en familia. Educar es decir sí a lo que es sí y no a lo que es no. Educar es decirles a nuestros hijos que lean un cuento o una novela y luego hablar con ellos de los que les ha gustado, de lo que han vivido.

Si ponemos tanto de nuestra parte para llevarles al cole, a la clase extra de inglés, al partido de fútbol del sábado por la mañana, a la clase de tenis o  al campamento de verano, ¿por qué no ponemos el mismo empeño en que sean cabezas cultas y corazones llenos de valores?

Los libros son ese medicamento que hay que dar cuanto antes y cuya posología está en nuestras manos, es decir: ¡nuestro ejemplo! Los libros aportan mucho más que intelectualidad, porque está demostrado que la persona que lee, es más reflexiva y observadora, que escucha más y habla mejor. Que los niños que leen habitualmente son mejores estudiantes, porque desarrollan la compresión lectora, condimento imprescindible para estudiar más y mejor. Los adolecentes lectores, normalmente están acostumbrados a que sus mejores amigos también lo sean porque si no, no sabría de qué hablar excepto de sexo, fútbol y motos, y eso lo hace cualquiera, aunque mienta. Y está demostrado que los niños y jóvenes que son lectores, el día de mañana lo serán también y sabrán distinguir en general la calidad de la cantidad de lo que la vida les ofrece. Y, como casi última de las ventajas adicionales que la lectura frecuente proporciona a las personas, es la sensibilidad y la predisposición para percibir el sentido artístico y estético de lo que les rodea.

Conclusión: leer es un esfuerzo intelectual que aporta más y en menos tiempo del que imaginamos, y que sin embargo casi nadie repara en ello.

Como último consejo, recomiendo que a los niños y adolescentes se les dirija a lecturas clásicas como una alternativa en alza de su formación interior. Los clásicos, ya saben, esas obras o autores que vienen de siglos atrás y que recogen la experiencia del ser humano, los valores íntimos, las razones de lo que somos. Virtudes como la valentía, la generosidad, el heroísmo, el patriotismo, dar sin esperar nada a cambio, el amor desinteresado… Inagotable cantera de mejoras personales que hoy son sustituidas por chucherías televisivas donde el argot y los cuerpos perfectos pretenden hacernos creer que la vida es así. Si nuestros jóvenes se acercan a lecturas clásicas, tendrán la ocasión de contrastarlas con las series actuales, pragmáticas, frías e impersonales; o esos dibujos animados cuyo fondo del mensaje, cuando no el diseño del dibujo, desdicen a menudo del buen gusto. Clásicos como Ulises y Caballo de Troya…; y también Don Quijote y Tom Sawyer y Moby Dick y El Conde de Montecristo… Hay cientos de títulos en todo tipo de ediciones (todo tipo de precios, con y sin ilustraciones), adaptadas a todas las edades. No hay escapatoria, excepto si nosotros lo dejamos ir. También en esto debemos ser responsables.

Tengamos en casa una biblioteca. No olvidemos la presencia física del libro, aunque algunos prefieran hoy leer sobre dispositivos móviles. Y a propósito de dispositivos móviles, procuren que los niños lean sobre papel, porque las sensaciones del contacto directo con el soporte natural le acercarán más a lo que leen. Y está comprobado pedagógicamente, que la retención en la memoria es mucho mejor sobre papel que sobre tabletas, aunque eso ya es otro cantar.

Leamos nosotros para poderles hacer ver que ellos también deben hacerlo.

Entre las muchas ventajas que tiene la vida es haber tener hijos.

Sí, además una ventaja exponencial cada vez que tu prole aumenta en uno. Yo tengo unos cuantos: 7. No pienso dar explicaciones de por qué me ha dado la gana tener 7, y no 2, 3 o 5... Sí explicaré sin embargo por qué no he tenido 8 o más: la naturaleza marca nuestro calendario, ya sabes.

Entre tanta criatura, una de ellas tiene un canal de You Tube dedicado a la moda, belleza, complementos y bla, bla, bla.... Y el día del padre de este 2015 quiso celebrarlo conmigo en su canal SofiLook. Hicimos un TAG, eso que en español se llama "preguntas y respuestas" y lo organizamos de forma que ella me hacía 5 preguntas de hija a su padre y yo otras 5 preguntas de padre a su hija. El secreto estaba en que ninguno de los dos conocíamos lo que nos iba a preguntar el otro... Y el resultado fue este.

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Los Protocolos de los Sabios de Sión, es un texto sometido a la polémica de los historiadores y políticos. Recomiendo un libro que hay que leer al menos una vez: Proyectos históricos para la dominación Mundial, editado con acierto por la Editorial Sekotia. Como ya he dicho es un texto, el de los Sabios de Sión, controvertido, que unos tachan de conspiracionistas, algunos de mentira histórica y otros de guión básico del Nuevo Orden Mundial. Casi a vuela pluma les leo un breve párrafo del capítulo 1: Para encontrar los medios que nos lleven a este fin –el del Nuevo Orden Mundial- es necesario tener en cuenta, la dejadez, la inestabilidad, la inconstancia de las masas, y su incapacidad para comprender y estimar las condiciones de su propia vida y de su prosperidad.

Hemos asistido en estos días pasados a una enorme movilización de masas con motivo del repugnante asesinato de 11 personas en un medio de comunicación. No solo se han movido cientos de miles de ciudadanos en una manifestación donde los actuales líderes, sobre todo europeos, se han dado cita cerrando filas entre algunos de ellos –porque otros han sido rechazados-. Todos los que se alinean a las políticas dominantes relativistas y socialdemócratas estaban en la pancarta. Pero además también el hastag de #JeSuisCharlie ha dado la vuelta al mundo libertadaunándose otros cuantos miles de cientos más a esa manifestación, pero… en competencia con otro hastag #JeSuisAhmed  Se veía venir la pugna -la guerra está servida-, mientras todos hablan de libertad...

¡Libertad! Libertad de qué o para qué. Lo que hay que pedir es justicia. Pero da miedo hablar de justicia por el contenido implícito y explicito de la moral que con lleva esta palabra.

Cuando este suceso se convirtió en la noticia universal, todo occidente se revolvió contra oriente por la brutalidad fundamentalista islámica, pero “solo” porque había sangre de por medio. Y es que el concepto de libertad es tan manipulable, tan desasido de respeto y responsabilidad, que da lugar entonces a que con el aval de la manoseada libertad, podamos decir lo que queramos, es decir, esa especie de derecho a la libertad de expresión donde todos dicen lo que quieren sin reparar en el mal moral que puede producir en terceros o en la sociedad. Charlie Hebdo no era precisamente un medio de comunicación respetuoso con nada ni con nadie. El fundamento de su éxito se basaba en que decían lo que querían de quien querían, haciendo escarnio público de personas, instituciones y creencias. Claro, quizá abusando del silencio que otras creencias, específicamente la cristiana, y para más señas la católica, pensaron que podían sacar pecho y hacer lo mismo con otros que ni se caracterizan por la tolerancia judeo-cristiana ni por la afabilidad occidental de negociar nuestros distintos El hastagpareceres. Porque se pongan como se pongan los laicistas del poder, la cultura occidental está sostenida en la moralidad paciente del sacrificio cristiano, y eso no se borra tan fácilmente como se ha hecho con el espíritu patriótico en España o la violabildad de la historia para marcar el rumbo hacia un futuro próximo distinto.

Pero de todo esto, lo que más nos ha llamado la atención ha sido el cierre de filas de los líderes europeos. Todos los que convergen en políticas relativistas, progresistas y laicistas se han dado cita en París. Pero solo todos los que comulgan con sus principios, porque a otros, como a Mari Lepen, le han rechazado y creado un cinturón sanitario como se hizo con Rajoy en España después del 11M, hasta que entró en cintura y acceder a la presidencia de nuestro país y seguir con la construcción relativista, progresista y laicista. Al señor Rajoy, ¡quién la visto y quién le ve! Y el mismo día en que se celebraba por las calles de París la convulsa unión de líderes europeístas gritando “Libertad” en España, solo un pequeño grupo de ciudadanos españoles, seguían pidiendo que se hiciera justicia conociendo la verdad y toda la verdad del trágico 11M -¡mucho más trágico que los sucesos franceses, dónde va a parar!- y que sin embargo en España no sirvieron ni para la unión de los españoles, ni la solidaridad europea y para que después de todo este tiempo nadie diga que el atentado provenía de filas islamistas.

cotundenteOtro de los aspectos llamativos que nos hace pensar en cómo se ha dirigido la operación de acoso y derribo europeo en defensa de su libertad, ha sido –ya lo he dicho- el desembarco de ríos de personas físicas y de redes sociales aupadas en su grito contra oriente por la muerte de 12 personas. ¡Faltaría más!

Si algo nos ha caracterizado a SomosLibro desde su nacimiento, eso ha sido la defensa de la vida de cualquier ser humano, inclusive el del no nacido. Pero el contraste es tan brutal desde el punto de vista numérico respecto a la cantidad de hombres, mujeres y niños que también son masacrados, degollados y horcados por los mismos yihadistas en oriente, por el simple hecho de ser cristianos ¡y no por ofenderles con caricaturas!, que no puedo comprender el silencio perturbador de las instituciones europeas, cómo no ha habido al menos un comunicado contundente de lo que allí sucede.

¿Saben ustedes? Todo esto me recuerda a lo que sucedió con el ébola. Verán… El ébola era una enfermedad infecciosa mortal que existía desde hacía años y de la que en Europa nadie sabía nada, hasta que se nos mueren dos de los nuestros. Y entonces occidente se pone manos a la obra, revolucionados, para sacar una vacuna… ¡Saquen conclusiones!

Europa se queda vieja y sola. Con el miedo metido en el cuerpo y al “enemigo” dentro de casa. ¿Cómo será eso de pedir libertad a quien te mata, mientras que lo que ellos exigen justicia por su fe…?

Me despido con otro párrafo de Los Protocolos de los Sabios de Sión, capítulo 2: La prensa encarna la libertad de la palabra. Pero los estados no han sabido utilizar esta fuerza, y ha caído ya en nuestras manos. Por su mediación, hemos obtenido influencia sin necesidad de salir de la sombra, y gracias a ella, hemos amasado en nuestras manos oro, a pesar de los torrentes de sangre y de lágrimas entre los que hemos tenido que maniobrar.

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winston chuchillTodos ustedes saben que Sir Winston Churchill fue un hombre de estado británico y una de las figuras clave del siglo XX. Su larga trayectoria política abarca desde su primera elección como diputado en 1904 hasta su último periodo como primer ministro en 1951. Ha sido uno de los políticos con frases más célebres que aplicaba a amigos y menos amigos con la impiedad que provoca el sarcasmo inglés. Y precisamente, una de sus famosas frases, viene como anillo al dedo para el tema de hoy: Sería una gran reforma en la política el que se pudiera extender la cordura con tanta facilidad y tanta rapidez como la locura.

Los lectores habituales, preocupados en disfrutar de su lectura, quizá no hayan reparado en las políticas fiscales que afectan a los libros. Sí sabemos de lo que ha supuesto para la cultura en general las políticas fiscales del Gobierno de España, y del daño que han supuesto de forma general a todo el sector. El afán recaudatorio por salvar las macro cifras dictadas por Europa ha conseguido que todo el sector se haya removido para mal, menos de momento a los libros en papel.

Tachenme si quieren de conspiracionista, vale, lo asumo, pero la sensación constante de que somos una sociedad dominada por una globalización cada vez más dirigida, cada vez más fiscalizada y cada vez menos cultural, es una sensación que día a día envuelve a nuestra realidad. Hagamos un razonamiento para no quedarnos solo en teorías: la Europa del siglo XX, fragmentada en países más o menos poderosos, rivales, demócratas, de suavizados planteamientos políticos y religiosos hasta lo políticamente correcto, que ha sustituido su moral por la ética legal, ahora es un continente casi monolítico, unificado por una corona de estrellas y una moneda única que sujeta a los cientos de miles de habitantes de todos estos países sabemos quegracias una política intereconómica de subvenciones, un banco gigante que controla a todos los demás y ahora una fiscalidad que nos afecta a todos y en todo.

A dónde voy a parar… Pues miren ustedes, Bruselas se ha dado cuenta de que algunos países regulan el IVA con diferentes varas de medir y el que afecta a los libros de descarga electrónica, más. Porque, fíjense bien, en España un libro de papel está gravado con el súper reducido IVA del 4% para ayudar y promocionar la cultura y la difusión de la lectura; y sin embargo los ebooks con el 21%... Porque no se considera “libro” tal y como lo conocemos, sino un bien tecnológico y la tecnología se grava con el tipo más alto, de momento el 21%.

La incoherencia provoca la risa por sí misma, porque como ya dijimos en otros programas, ¿qué se pretende, ayudar a la cultura y la lectura o las papeleras? En fin, las políticas absurdas que nadie revisa ni echan para atrás. Pero volviendo al caso que nos ocupa, eso del IVA del 21% en España para libros electrónicos, miesntras que hay otros países, como Luxemburgo, que apenas carga el 3%, y que por otro lado es más coherente con el razonamiento de la expansión de la lectura. ¿Entonces qué ocurre? Entonces llegan los poderosos, tipo Amazon, y se dan cuenta de la jugada y para ser más competitivos que los demás: IVA 21radican a sus empresas en Luxemburgo, en vez de hacerlo por ejemplo en España, de forma que sus libros se venden un 18% más barato que los ebooks españoles, por seguir con el ejemplo. Claro, Bruselas se da cuenta de que con todo este asunto, se le están escapando algo más de 3.000 millones de euros al año, ¡y eso no puede ser!

¿Verdad que no puede ser…? Pues atentos a la solución de los tecnócratas de salón para  resolver ese pequeño problemilla de los 3.000 millones. Han tomado la decisión de que ya quien vende, no es quien grava con el IVA desde el país de origen, si no que deberá hacerlo con el IVA del país de destino. Para que quede todo más claro: usted, hasta 31 de diciembre de 2014, compraba su novela favorita en Amazon, con el 3% de IVA, ahora verá que le cuesta un 18% más… pero no por ser español, si no por comprar desde España. Y ahora bien, además de que vuelven a sangrarnos los bolsillos fiscalmente, y para los que consideren que “no es para tanto” el 18% añadido a un producto de 7€, por ejemplo, como es lógico que no lo sepan, les contaré el problema que se genera al otro lado de su monitor, es decir, el problema que se genera en la empresa que gestiona las ventas de su novela favorita: a partir del 1 de enero de 2015, tienen que hacer una factura por cada venta producida en el país de destino, con el IVA que cada uno tiene y luego declararla en un impreso individual por cada uno de los países… Ya ven ustedes, un continente súper moderno que vende libros electrónicos pero con más burocracia que Felipe II en su corte. ¿Cómo esperan que el sector editorial sobreviva, si a la piratería todavía sin resolver, se le añaden tales cargas administrativas para, a lo mejor, luego declarar 0,35 céntimos de euro? Los editores pequeños y medianos globalizaciónque deseen expandirse se les quita las ganas de hacerlo, incluso, de no vender si el perjuicio administrativo le conlleva más tiempo que el beneficio obtenido, con lo que la banda comercial de Amazon crece exponencialmente.

¡Qué bien conocía Churchil la calaña política! cuando dijo Sería una gran reforma en la política el que se pudiera extender la cordura con tanta facilidad y tanta rapidez como la locura. Es difícil salir adelante con una globalización que por el afán de controlar generan más y más controles al ciudadano, al empresario, a la iniciativa. Una globalización que no está al servicio de los que vivimos bajo su paraguas, sino todo lo contrario, una globalización que controla más nuestros movimientos, nuestros pensamientos, nuestros bolsillos y nuestros sueños. Y un servidor cada día desea sentirse menos globalizado y menos acosado.

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Edmondo De AmicisSi les cito el nombre de Edmondo De Amicis, quizá a muchos no les diga nada, hasta que les dé la siguiente pista: fue el autor de Corazón… Reeditada años después como Marco, de los Apeninos a los Andes. ¿A que ahora ya sí sabe de quién hablo?

Edmondo De Amicis nació en 1846, en Italia, y tuvo su primer contacto con la literatura en Cuneo. Estudió en un liceo de Turín. Entró a los dieciséis años en la Academia Militar de Módena y después de participar en la batalla de Cuneza, abandonó el ejército para hacerse viajero y escritor. Reflejó con mucho éxito en sus publicaciones las vivencias de sus andanzas en sus obras Marruecos, España y Holanda. Su obra se caracteriza por la mezcla del romanticismo y el realismo con un propósito altamente ético en el sentido de orientar al lector siempre hacia el bien. Su experiencia de vida le hizo expresarse quizá sin demasiada esperanza y dijo: El destino de muchos hombres dependió de haber o no haber tenido una biblioteca en su casa paterna.

librerias siglo IXEn el siglo IX las librerías eran espacios selectos, casi únicos y existentes nada más en las grandes ciudades. Pero los libreros eran unos orientadores de cultura, sabían lo que se publicaba y quién era quién en la literatura, en los ensayos, las plumas de moda y las ediciones clásicas. En un mismo local se vendía la novedad del momento, muchas menos que hoy en día desde luego, pero que también traficaban con la venta de libros que llegaban de adquisiciones de embargos, de familias bien posicionadas que quizá arruinadas tenían que deshacerse de sus bienes para saldar sus deudas. Compraban casi con usura para revender los libros, que eran verdaderas joyas muy valoradas. Las librerías tenían también sus delegaciones. Libreros ambulantes que iban de pueblo en pueblo vendiendo sus productos, o comprando lo que otros rechazaban por desprecio de una herencia que quizá les venía demasiado grande para ellos, porque entonces la capacidad de leer no era un bien social, era algo relegado a personas con posibles, hijos de burgueses, familias adineradas u otros locos empeñados en conocer lo que los libros decían para volar lejos junto al autor que los escribiera.

Pero hoy estamos en el siglo XXI y mucho, mucho, mucho ha cambiado todo desde entonces. Si Edmondo De Amicis levantara la cabeza y viese las posibilidades de lectura de la que hoy cualquier ciudadano del mundo es capaz de adquirir, ya sea por el precio o los diferentes formatos de adquirir la lectura, iría quemando cada una de las casas de familias que tuviesen un lugar destinado a tener libros para leer, no solo para tener.

Las familiasEl legado que podemos dejar a nuestros hijos, o a la humanidad en general, no solo serían buenos libros que releer en posteriores generaciones de personas, si no la sabiduría que cada uno de esos textos acumularían en las personas. Los padres de familia que son lectores, han comprobado sobradamente que los hijos en general lo son también, y que las conversaciones sobre obras leídas o autores compartidos, son conversaciones entrañables, inteligentes y sobre todo muy expansivas a la hora de valorar algunos aspectos de la vida misma. Por el contrario, y perdonen si parezco que generalizo, las familias cuyo ocio cultural se limita a la TV como único vínculo al mundo exterior de sus vidas, no solo no tienen conversaciones entre ellos, es que tampoco son capaces de reflexionar por sí mismo pues están a acostumbrados a que lo hagan otros en una especie de voz en off que proviene del altavoz del televisor de casa.

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Gabrielle Bonheur Chanel, más conocida por Coco Chanel, fue una modista y diseñadora francesa que revolucionó la moda y el mundo de la alta costura, iniciando su carrera en 1914 vendiendo unos sombreros rediseñados por ella misma y, con tal éxito, que no decayó hasta el final de sus días en 1971. Se convirtió en el símbolo de la mujer moderna, activa y liberada. Se codeó con los grandes de su época: la aristocracia, los escritores y los artistas, y cuando le preguntaban qué era la moda, respondía con sencillez: La moda no existe sólo en los vestidos. La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, la forma en que vivimos, lo que está sucediendo.

Nos vemos en pleno arranque de siglo. Estrenamos momentos estelares en cuanto a los avances referidos de las comunicaciones. Aparecen nuevas fronteras del conocimiento y sin embargo a pesar de los avances científicos y económicos, el norte y el sur están más distanciados que nunca.

Aparecen también nuevos retos sociales y profesionales. Nuevas funciones que surgen de las nuevas necesidades de los nuevos tiempos y otras que se hunden por pura evolución tecnológica. Y entre todos estos tiempos revueltos, sin una orientación clara, los jóvenes profesionales tienen dos salidas: acomodarse al “esto es lo que hay” o hacerse un hueco personal aportando ideas, trabajando duro durante muchas más horas de las que debieran, formándose un día de tras de otro y abriendo fronteras con idiomas cada vez más foráneos. Y como no basta vivir para trabajar, algunos van y le dan la vuelta y trabajan para vivir, y buscan un hueco que les hagan ser más valiosos, convierten su nombre personal en imagen de marca y la mejor forma, y más comprometida, es la de publicar un libro y contar a la sociedad de lo que son capaces, de cómo ven el mundo y de cómo se pueden hacer mejor las cosas.

Coco, una mujer que vivió de su propio éxito, también habló del significado del fracaso, y dijo: El éxito suele ser alcanzado por los que no saben que el fracaso es inevitable. Coco Chanel, fue una mujer que luchó en un mundo dominado por formas rígidas, dirigido por hombres y que el éxito estaría precedido de fracasos, muchos fracasos y algunos gordos como la crisis de la bolsa de los años 20, que la obligó a emigrar a EEUU y empezar de nuevo. Pero si Chanel no se hubiese empeñado en rediseñar aquellos sombreros y sacar brillo a sus ideas profesionales cuando todo estaba aparentemente en contra, no hubiese sido la creadora de una línea marcada por la sencillez y la comodidad; que rompió moldes usando materiales baratos y simples, con un solo objetivo: aligerar la ropa y ganar vivacidad en los movimientos. Un diseño demasiado nuevo, quizá, incluso atrevido, con modelos a los que eliminó los corsés y los forros e hizo que la moda comenzara a dar un giro tan importante que ya nunca retrocedería. Sin duda, todo ello contribuyó a dar una mayor libertad de movimiento, como expresión de las aspiraciones de la mujer del siglo XX y aún del siglo XXI.

Coco Chanell vivió una época no precisamente cómoda. Fue triunfadora en el entretiempo de las dos grandes guerras. Hoy estamos en otra gran batalla liderada por la competencia global de las ideas, con profesionales muy preparados pero que ya nadie es más que los demás. Me atrevo a decir que la suerte existe, pero para encontrarte con ella debes estar en su camino. Estar en el camino de la suerte profesional es estar en la vena laboral, donde se mueven las ideas, las creaciones, la vanguardia tecnológica… y sobre todo el esfuerzo, la lucha, el combate diario que ya no es todos contra todos, porque en el mundo globalizado ya todos formamos el todo. Solo el despegue personal hace que seamos diferentes y, esa distancia respecto de los demás, es con lo que tentamos a la suerte.

image-04-11-14-09-49-28Hoy abrimos una ventana a la esperanza del futuro de muchos profesionales que no se conforman con ser uno más. Jóvenes que no viven de los royaltis de sus publicaciones, pero que han publicado un libro con sus conocimientos, sus experiencias, los resultados de su esfuerzo personal y profesional. Un libro con el que hacen zumo de su vida para que otros solo tengan que beberlo y ganar las vitaminas en unas pocas páginas que a sus autores les ha llevado el tiempo de mucha formación y quizá años de esfuerzo diario.

howardHoward Schultz es un empresario estadounidense, Presidente y Consejero Delegado de Starbucks Coffee Company, una franquicia con una particular filosofía de los negocios que cuenta con más de 10.000 establecimientos en todo el mundo. Starbucks nació en 1971 en el histórico mercado de Pike Place en Seattle, como una pequeña tienda de venta de cafés de importación. En 1982 Schultz se incorporó al negocio como director de marketing, y ese mismo año, durante un viaje a Italia, descubrió los famosos expresso y, sobre todo, el entramado cultural que rodeaba el consumo del café en el Viejo Continente. Su idea fue reproducirlo en Estados Unidos, para más tarde convertirla en la compañía de café más grande del mundo. Y en cierta ocasión dejó descubrir el secreto interno de su éxito:

Nuestra misión de tratar a las personas con respeto y dignidad no queda sólo en palabras –decía Schultz–, sino que es algo de los que nos preocupamos día a día. No puedes esperar que los empleados excedan las expectativas de tus clientes si tú no excedes las expectativas de tus empleados.

Vivir hoy en día sometidos a una sociedad globalizada donde las dificultades de un país extremo se pueden convertir en tus problemas cotidianos y donde el dinero no es algo de decisión personal sino la aportación internacional y las decisiones de sus dirigentes, parece que en muchos casos aquello de hacer “familia” empresarial se vuelve imposible. Y yo me pregunto: ¿será que nos hemos olvidado del individuo, de sus capacidades innatas, de su potencia creadora para salvar el día a día y además con éxito? El ambiente nihilista parece que puede con todo. La crisis, la falta de líderes, la corrupción política, la falta de identidad social… Todo parece que está tocado de muerte y es la hora de que el nuevo ser humano resurja con fuerza y de la vuelta a todo esto. Pero no basta con decir “quiero que esto dé la vuelta”. Quién espera que el éxito es algo que deben hacer lo demás, es parte del fracaso de todos.

tiempos que cambianLos tiempos han cambiado, con todo lo bueno y lo malo que conllevan. Es costoso y muy molesto cambiar de hábitos, de formas de hacer las cosas. Pero a tiempos nuevos, formas nuevas. El mundo de la cultura es quizás de los más afectados en la actualidad, porque la manera de consumir cultura ha afectado, y mucho, a la hora de asumirla y está repercutiendo de forma directa en la forma de adquirirla.

Es sin duda, la cultura, uno de los elementos que repercuten en la vida ordinaria de este mundo competitivo. Pero algunos profesionales se han dado cuenta de que no podemos seguir haciendo lo mismo que se hacía antes. Recordarán los oyentes que a finales de los ’90 y en los primeros años del 2000, no eras nadie hasta que además de tu licenciatura no lograbas un máster y bien reconocido. Era un extra a tu formación académica que se suponía te situaba de forma inmediata en la vena de la carrera profesional. Luego vino la crisis y barrió del flujo laboral a todos, a los "masterizados" y a los sencillos; a los que llevaban años acumulando experiencia, y a los imberbes recién llegados.

complementariedadSi Schultz no hubiese pensado en cambiar algo en su negocio de café, Starbucks no sería lo que es y usted seguramente no lo conocería como es hoy. Schultz decidió meter un cambio en la vida de su tiendecita de café en un mercado local más o menos conocido, pero local. Es la hora de los emprendedores. La hora de romper con lo de siempre, con los moldes que nos encorsetan a la misma manera de hacer las cosas, aunque todos los días sean parecidos. Tenemos que arrancar de nuestra mentalidad la competitividad entre hombres y mujeres y encontrar el camino de la complementariedad, porque son precisamente las diferencias lo que nos unen para crear competencia.

Faltan líderes que sean capaces de crear equipos válidos. Sobran trabas administrativas y que los procesos de las ideas encuentren el camino libre que agilicen los puestos de trabajo y la creación de empresas. Menos papeles, menos licencias y menos permisos que constriñe a las personas con iniciativas y con las que nos sentimos saqueados antes de empezar a facturar.

Pero la vida sigue. Con sangre y con dolor, reduciendo nuestro perímetro de consumidor, buscando una aguja en un pajar que se ha quedado sin luz por falta de pago. Y en medio de esta aparente oscuridad, como en todas las crisis de la historia, se desaparecen los dinosaurios enormes y florecen nuevas formas de vida, adaptadas a las nuevas circunstancias. Y en medio de todo esto aparece el coaching, o dicho de otra forma, la formación interior personal. La formación que no trata de sacar brillo a nuestros títulos académicos, sino en reflotar lo mejor de cada uno de nosotros. Todo aquello que nos hace seres auténticamente únicos e irrepetibles y que nunca nadie nos lo había dicho.

Este es el texto del editorial del programa sobre Coaching y libros de coaching, que se editó en @SomosLibro el pasado día 25. En dicha edició participaron Marta Romo, Silvia Guarieni y Jorge Urrea. Si deseas oír el programa entero, puedes hacerlo AQUÍ

Tengo el inmenso placer de enlazaros a la entrevista que realizó Javier Algarra a Humberto Pérez-Tomé sobre el especial de la HISTORIA DE ESPAÑA en el programa de El Gato al Agua

EDITORIAL: Historia de España SOMOSLIBRO 11 OCTUBRE

No desprecies las tradiciones que nos llegan de antaño; ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otro tiempo necesitaban saber. J.R. Tolkien

Me van a permitir que lea un retazo del pensamiento escrito de Jaime Retana, porque la contundencia de sus palabras es suficiente para hacer un balance, triste, de lo que está sucediendo de unos años hasta nuestros días. Dice así:

En octubre de 2005 se celebró en aguas del golfo de Cádiz el doscientos aniversario de la batalla de Trafalgar, de triste recuerdo para nuestra armada. Al acto asistieron importantes representantes políticos, instituciones y militares de los tres países implicados: España, Inglaterra y Francia.

También en julio de 2008 se conmemoró el doscientos aniversario de la batalla de Bailén, en la que, por primera vez, Napoleón fue derrotado en campo abierto. La gesta del ejército español comandado por el General Castaños forzó al rey José Bonaparte a abandonar Madrid y demostró que los franceses no eran invencibles. Sin embargo, en esta ocasión, la celebración pasó sin pena ni gloria y solo los bailenenses lo celebraron con solemnidad.

Posteriormente, en julio de 2012, se cumplieron ochocientos años de la gran victoria española -en plena Reconquista- sobre las tropas musulmanas, en la batalla de las Navas de Tolosa. Y solo y en solitario, el ayuntamiento de La Carolina lo celebró, sin el apoyo de la Junta, ni de la Diputación, ni del Estado. Se produjo una ausencia casi total de representantes institucionales.

Fin de la cita.

Gerorge Orwell dejó escrito en mármol la siguiente frase: Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado. Frase que los manipuladores de los intereses partidistas de la historia, la política, y en general, todos los del dominante pensamiento relativista participan de forma activa o pasiva y la asumen como forma de su estrategia personal o colectiva. Pero de unos meses para acá, hay una corriente creciente que exige la calidad y pureza a la hora de analizar la historia. Ya no vale cualquier argumento para tener razón. No basta con decir lo que te parece porque te conviene…

Hay personas e instituciones acalladas por los medios más poderosos para que estos no desvíen sus retorcidos intereses de la historia de España, un de las historias universales que más ha influido en el devenir de los tiempos y que le ha permitido ser un referente mundial gracias a hombres y mujeres que dieron la vida, no por ellos, ni tan siquiera por una ideología, sino por su país y su tierra, es decir, su Patria.

Como en todos los países, también en la historia de España hay partes oscuras y perversas, pero la mayoría de ellas pertrechadas por hombres de poder, con la responsabilidad de decidir sobre los demás. También hoy sucede, que quienes deciden son los políticos y el pueblo soberano calla y acata, quizá calla y acata demasiado. Pero sobre el balance español es evidente que hay más gloria que pena y más luces que sombras. ¿Pruebas…? Les doy unos pocos apuntes: un idioma que hablan más de 550 millones en todo el mundo; el concepto acrisolado de Europa; la exportación de una cultura a las Américas respetando a las personas, algo que nunca podrán decir los pomposos conquistadores ingleses con América del Norte; la aportación de una fe universal, salvando a muchos de sus creencias basadas en el miedo y los sacrificios humanos, construyendo una civilización de cultura judío-cristiana que admitía la libertad de conciencia y el crecimiento personal; las batallas navales, que fueron frontera salvadora de occidente, como la de Lepanto; inventores como Isaac Peral, Leonardo Torres-Quevedo o Juan de la Cierva… Y no digamos nada de todos los escritores del mundo entero y de todos los tiempos, reconocidos gracias a la lengua más rica y envolvente como es el castellano… Y me van a permitir que no prosiga, porque esto es el editorial del programa y no una conferencia, pero estoy seguro que a todos ustedes les habrán venido a la cabeza muchas más proezas que desgraciadamente no parecen como meritorias en los libros de texto ni en las fiestas populares, ni en las fechas institucionales del Estado ni en las Autonomías.

Pero no importa, en SomosLibro nos anexamos a la batalla del reconocimiento de lo hispánico y de la hispanidad señera. Por eso Paty Camacho hablará con José Javier Esparza, que acaba de culminar su trilogía sobe la Reconquista y que ha servido para que muchos miles de lectores descubran que Hispania ya era grande cuando casi estaba extinguida por el reino árabe.

Y poco tiempo después disfrutaremos de la presencia de tres escritores con tal bagaje histórico que como siempre se nos quedará corta el rato de tertulia. Escritores de novela histórica y escritores de historia, con fundamentos claros y el tiempo generoso que otros no hacen, dedicado al estudio y a la investigación. Puede que de momento no les suenen los nombres: Ángel Díaz del Río, Borja Cardelús y Juan Antonio Pérez Foncea, pero si no les conoce, prepárese porque ya nunca les olvidarán.

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En la entrevista de Paty Camacho con Javier Celaya, posiblemente el referente más importante en relación con la edición digital mundial.

En el tiempo de tertulia  con Humberto Pérez-Tomé  Gonzalo Sichard de editorial Última Línea y Sepha, acompañado por Patricia Camacho directora de la librería digital WWW.AvanzaBooks.com

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La ciencia se compone de errores que a su vez, son los pasos hacia la verdad. (Julio Verne)

VerneCuando nos planteamos hacia dónde va la sociedad, la evolución tecnológica y la científica, a veces parece que nada de esto tiene demasiado valor, porque todo corre demasiado deprisa. Sin embargo el desarrollo de la sociedad ahora en el siglo XXI no es un hecho casual, ni siquiera algo que las nuevas generaciones consideren como propio. Hoy debe su presente al ayer, a cientos de hombres y mujeres que han vivido, quizá en muchas ocasiones sin ser conscientes de su valor como persona o como individuo insertado en una sociedad, siempre imperfecta e incompleta, también como la de hoy.

Julio Verne fue un gran visionario, que se esforzó en reinventar desde la narrativa un mundo tan nuevo que jamás llegaría a ver con sus propios ojos, pero que de alguna forma sabía que todo aquello llegaría algún día. La experiencia de vida como escritor compilaba una gran cantidad de experiencia acumulada y un corazón deseoso de que los parámetros de su tiempo cambiaran. Los tiempos de Julio Verne eran tiempos bastante convulsos desde el punto de vista social. Sin embargo las tecnologías eran lentas, quizá imprecisas y que en poco sustituían la mano del hombre.

Hoy la mano del hombre ha sido sustituida por las ideas, las máquinas y la información rápida y globalizada. El mundo editorial, no solo no es ajeno a los cambios, sino que lo sufre de forma exponencial. Un mundo global que lo hace todo tan cercano que parece hasta demasiado fácil.

Por una parte, los escritores no encuentran un sello que les edite, pero se les abre la ventana de la experiencia indi auto publicándose en la red, tratando de vender sus obras a un mundo desconocido, seguramente también tan desconocido como él mismo. Los editores tienen el corazón partido por un mundo lleno de posibilidades, de un mercado cada vez más abierto -y por eso más complicado-, a nuevas tecnologías que avanzan más rápido que la propia capacidad de evolucionar con él. Abierto también a nuevos peligros de pirateo, exigencias de formatos y nuevas formas de ganar o perder dinero.

LatadeSardinhasClassicaNo digamos nada de los distribuidores, un segmento dentro del sector que cada día se encuentra más infravalorado. Ya pasó con algunos otros sectores, que cambiaron antes su concepto industrial. Lo que pasa es que el sector editorial no solo es un sector industrial, también es un sector tremendamente humano porque ningún libro tiene sentido si no hay detrás una cabeza que piense para escribir y otra para leer. Cambiar los referentes intelectuales es más difícil, ¡gracias a Dios, hasta ahí podíamos llegar! que pudieran competir en iguales condiciones la venta de una lata de conservas que con las un libro.

Tendremos en la entrevista a Javier Celaya, posiblemente, hoy día, el referente más importante en relación con la edición digital mundial. Paty Camacho tratará con maestría y sus preguntas que puedan explicarnos a todos el sentido real de la digitalización, qué debemos saber de ella y por qué nadie debe tener miedo a enfrentarse a esta nueva revolución.

En el tiempo de tertulia contaremos con un editor tradicional, si podemos llamar así a los que lo hacen sobre papel, y una editora especializada en publicaciones digitales. Y situado entre los dos al Director General de la FEE (Federación de Editores de España) y seguramente, al final, saldremos con una idea más exacta de qué es hoy y hacia dónde va el sector editorial.

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Y un día más les saludamos Paty Camacho y el que les habla… Humberto Pérez-Tomé.

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