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Vuelve SomosLibro, esta vez en Cadena Ibérica y el día 11 de febrero emitimos el segundo programa el que tratamos La Leyenda Negra

En este programa contamos con María Saavedra y Borja Cardelús en la tertulia. Y en la entrevista hablamos con Ángel Díaz del Río por su libro La Leyenda Negra, ¿Qué hizo España por Europa?

Al final contamos con Marcos López Herrador en la sección Palabras con Historia

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Tengo el inmenso placer de enlazaros a la entrevista que realizó Javier Algarra a Humberto Pérez-Tomé sobre el especial de la HISTORIA DE ESPAÑA en el programa de El Gato al Agua

EDITORIAL: Historia de España SOMOSLIBRO 11 OCTUBRE

No desprecies las tradiciones que nos llegan de antaño; ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otro tiempo necesitaban saber. J.R. Tolkien

Me van a permitir que lea un retazo del pensamiento escrito de Jaime Retana, porque la contundencia de sus palabras es suficiente para hacer un balance, triste, de lo que está sucediendo de unos años hasta nuestros días. Dice así:

En octubre de 2005 se celebró en aguas del golfo de Cádiz el doscientos aniversario de la batalla de Trafalgar, de triste recuerdo para nuestra armada. Al acto asistieron importantes representantes políticos, instituciones y militares de los tres países implicados: España, Inglaterra y Francia.

También en julio de 2008 se conmemoró el doscientos aniversario de la batalla de Bailén, en la que, por primera vez, Napoleón fue derrotado en campo abierto. La gesta del ejército español comandado por el General Castaños forzó al rey José Bonaparte a abandonar Madrid y demostró que los franceses no eran invencibles. Sin embargo, en esta ocasión, la celebración pasó sin pena ni gloria y solo los bailenenses lo celebraron con solemnidad.

Posteriormente, en julio de 2012, se cumplieron ochocientos años de la gran victoria española -en plena Reconquista- sobre las tropas musulmanas, en la batalla de las Navas de Tolosa. Y solo y en solitario, el ayuntamiento de La Carolina lo celebró, sin el apoyo de la Junta, ni de la Diputación, ni del Estado. Se produjo una ausencia casi total de representantes institucionales.

Fin de la cita.

Gerorge Orwell dejó escrito en mármol la siguiente frase: Quien controla el pasado, controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado. Frase que los manipuladores de los intereses partidistas de la historia, la política, y en general, todos los del dominante pensamiento relativista participan de forma activa o pasiva y la asumen como forma de su estrategia personal o colectiva. Pero de unos meses para acá, hay una corriente creciente que exige la calidad y pureza a la hora de analizar la historia. Ya no vale cualquier argumento para tener razón. No basta con decir lo que te parece porque te conviene…

Hay personas e instituciones acalladas por los medios más poderosos para que estos no desvíen sus retorcidos intereses de la historia de España, un de las historias universales que más ha influido en el devenir de los tiempos y que le ha permitido ser un referente mundial gracias a hombres y mujeres que dieron la vida, no por ellos, ni tan siquiera por una ideología, sino por su país y su tierra, es decir, su Patria.

Como en todos los países, también en la historia de España hay partes oscuras y perversas, pero la mayoría de ellas pertrechadas por hombres de poder, con la responsabilidad de decidir sobre los demás. También hoy sucede, que quienes deciden son los políticos y el pueblo soberano calla y acata, quizá calla y acata demasiado. Pero sobre el balance español es evidente que hay más gloria que pena y más luces que sombras. ¿Pruebas…? Les doy unos pocos apuntes: un idioma que hablan más de 550 millones en todo el mundo; el concepto acrisolado de Europa; la exportación de una cultura a las Américas respetando a las personas, algo que nunca podrán decir los pomposos conquistadores ingleses con América del Norte; la aportación de una fe universal, salvando a muchos de sus creencias basadas en el miedo y los sacrificios humanos, construyendo una civilización de cultura judío-cristiana que admitía la libertad de conciencia y el crecimiento personal; las batallas navales, que fueron frontera salvadora de occidente, como la de Lepanto; inventores como Isaac Peral, Leonardo Torres-Quevedo o Juan de la Cierva… Y no digamos nada de todos los escritores del mundo entero y de todos los tiempos, reconocidos gracias a la lengua más rica y envolvente como es el castellano… Y me van a permitir que no prosiga, porque esto es el editorial del programa y no una conferencia, pero estoy seguro que a todos ustedes les habrán venido a la cabeza muchas más proezas que desgraciadamente no parecen como meritorias en los libros de texto ni en las fiestas populares, ni en las fechas institucionales del Estado ni en las Autonomías.

Pero no importa, en SomosLibro nos anexamos a la batalla del reconocimiento de lo hispánico y de la hispanidad señera. Por eso Paty Camacho hablará con José Javier Esparza, que acaba de culminar su trilogía sobe la Reconquista y que ha servido para que muchos miles de lectores descubran que Hispania ya era grande cuando casi estaba extinguida por el reino árabe.

Y poco tiempo después disfrutaremos de la presencia de tres escritores con tal bagaje histórico que como siempre se nos quedará corta el rato de tertulia. Escritores de novela histórica y escritores de historia, con fundamentos claros y el tiempo generoso que otros no hacen, dedicado al estudio y a la investigación. Puede que de momento no les suenen los nombres: Ángel Díaz del Río, Borja Cardelús y Juan Antonio Pérez Foncea, pero si no les conoce, prepárese porque ya nunca les olvidarán.

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incaAcabo de leer Inca, un libro que me ha parecido espléndido. Tan amplio (476 páginas) como minucioso en los detalles que a lo largo de la novela va contando y explicando al lector qué era el pueblo Inca.

Inca, editado por Editorial Polifemo, es una gran obra donde aprender mucho y disfrutar de una novela histórica cuyos personajes ficticios y los reales se cruzan página a página confundiendo al lector para su mayor regocijo. Si bien en la trama de la novela hay momentos en que pierden fuelle, en general está muy bien construida, teniendo en cuenta que toda ella está orquestada para explicar quiénes eran los Incas, sus estructuras sociales, las costumbres y sus creencias.

Es una novela larga, pero justificada, porque los siglos de poderío Inca no puede encajonarse sin mas en una breve novela de doscientas páginas. La historia de los Incas, uno de los grandes imperios prehispánicos, eran casi tan poderosos como su dios Sol, con un férreo control sobre todo y sobre todos sus habitantes gracias a un sistema de vigilantes estructurados en un sistema socio-político que ya lo quisieran los estados modernos, a pesar de Internet y las tecnologías aplicadas que cada día nos controlan más.

Solo dar algunos pequeños detalles de cómo se organizaban los Incas. Toda la ley se basaba en tres conceptos principales: el trabajo.  Todos los habitantes incas, hombres y mujeres, desde los 6 años hasta su fallecimiento tenían un trabajo que realizar, supervisados constantemente por un vigilante que controlaba su vida laboral, familiar y religiosa. La verdad, es decir, no mentir nunca bajo pena de muerte. Este sistema que además les sometía a la declaración de cualquier pregunta de un superior, le obligaba por ley y por prejuicio religiosos, con lo que tenían asegurado el 100% de las situaciones a base de interrogatorios cruzados, pero que casi nunca era necesario porque nade llegaban a hacerlo a sabiendas porque con eso aseguraban su ajusticiamiento inmediato. La justicia, es decir, la aplicación de la justicia, cuyos jueces tenían la obligación de dar sentencia en cinco días, pues si no cumplían dichos plazos el juez era reo de la misma pena del condenado.

El Inca vivía absolutamente por encima del pueblo y la nobleza. Todos se debían ciegamente a él o se cometía sacrilegio, ya que se trataba del hijo del Sol, por lo tanto una divinidad. Se casaba siempre con su hermana, la Coya, para mantener al máximo la pureza de la sangre del heredero. Pero el Inca tenía una plebe de concubinas que podían llegar a ser más de 200 con las que mantenía relaciones sexuales habituales y con las que tenían hijos bastardos que también podían acceder a ser Inca si el Inca actual decidía sobre ello por motivos políticos o porque el hijo heredero tuviese problemas de salud o no existiese. La familias nobles, normalmente ostentaban un poder político importante. Se reunían en Panacas que eran los grupos de familias resultantes de los legados de cada uno de los Incas que habían existido formando una cadena de generaciones con mucho peso en las arcas del estado, ya que ninguno trabajaba y sus tierras y el ganado de llamas eran trabajados por incas de la clase baja, ganaderos o agricultores, la mayoría de ellos. Otra de las estructuras importantes eran las religiosas, con una estructura piramidal, cuya función era la de consagrar personas y aconsejar al Inca. Su vida era de celibato, muy exigente, con ayunos periódicos y vida en soledad. Eran poderosos pero siempre sometidos al Inca, pero por encima de la nobleza.

cusco
La capital del imperio era el Cusco, donde se cocían los tejemanejes de poder y las rencillas entre la nobleza para que el Inca apoyara las ambiciones de las diferentes panacas.

El pueblo Inca desconocían la rueda y cualquier tipo de escritura. Su manera de controlar sus contabilidades o los mensajes cifrados que podían enviarse entre el Inca, cargos políticos o la nobleza, eran por medio de los quipús, que era un sistema de nudos en cuerdas y cuyo conocimiento se le negaba a la clase baja del pueblo. Sin embargo fueron estupendos matemáticos y conocedores del cielo y las estrellas, ya que  en realidad se trataba de su "teología" porque el Sol era su dios y la Luna la hermana pequeña del Sol.

El pueblo Inca rara vez sacrificaban seres humanos, a diferencia de los los Mayas o los Aztecas. La materia de sacrificio eran llamas o coca en grandes cantidades. Pero la severidad de su justicia les hacia ser inflexibles con la pena de muerte, que casi siempre ejecutaban ejemplarmente de forma bestial y ajustada al supuesto motivo del por qué se le condenaba.

La relación incestuosa era una practica habitual entre los habitantes incaucos, pero sin embargo eran intransigentes de forma absoluta con las relaciones adúlteras y homosexuales, cuya condena a muerte no solo se quedaba en los reos, también a toda su familia para que su sangre no siguiese contaminando al pueblo Inca. También anegaban sus tierras con sal para dejarlas completamente inservibles de por vida.

Pero desde luego lo que uno descubre al término de la novela Inca es que algunos gobernantes de América latina que aborrecen el presente (política, religiosa e idiomáticamente) y que se hacen llamar indigenistas, hay dos opciones: o son unos ignorantes redomados o es que lo que desean es ser como fueron los Incas en su manera de someter a sus habitantes en una confederación esclavista por el poder omnímodo del Hijo del Sol y la clase religiosa.

borja cardelusFinalmente, a modo de resumen, la aparición de los españoles abolieron las leyes de muerte y de esclavitud estructural dando categoría de ciudadanos españoles a todos por igual, lo que les hacía señores del mundo entero como lo eran los españoles que moraban en cualquier otro lugar del mundo.

Borja Cardelús (en el enlace se incluye una biografía bastante amplia del autor) es un prolífico escritor, amante de la historia española sobre todo de su desarrollo histórico en América, un gran defensor del concepto hispánico (no confundir con lo hispano) del que una gran parte del mundo actual es heredero y cuyos hacedores de tal legado han sido los españoles de varios siglos continuados y que hoy, injustamente, es tan poco reconocido por políticos e instituciones, cada vez más alejados de la calidad intelectual al que debieran estar obligados.