El perro de Ben

Con El perro de Ben, segunda entrega de la trilogía Todos lo hicieron mal, presento una nueva etapa en la vida de Jill, la protagonista con la que, junto a mis lectores, andamos un camino en la vida que podría ser la de cualquiera, salvando ciertas distancias personales.

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Con Tom, el Fuerte (183 páginas)-reeditado en Un libro en el bolsillo- inicié un camino de la mano de un personaje al que poco a poco vas queriendo como a un hijo, yo aún diría más, como a ti mismo. Jill es una criatura que me pertenece, que de alguna forma vive mi vida y a través de ella expongo de manera subconsciente mis filias y mis fobias. Jill es una adolescente en su ciudad, se convierte en una joven con ganas de rehacer su vida. Ahora, en El perro de Ben (331 páginas), dará un brusco salto de la dura vida de adolescente, ingenua y orgullosa a la vez, a la juventud donde pretende rehacer su vida cambiando de escenario, personas y, por lo tanto, descubrirá nuevas circunstancias. Jill quiere un cambio radical que le devuelva los años perdidos.

A raíz de los comentarios que Tom, el Fuerte suscitó en algunos lectores, por escrito y de palabra, decidí prolongar la vida de Jill y escribir una trilogía que contara la vida de una mujer en sus tres principales etapas: adolescencia, juventud y madurez. El perro de Ben es la segunda entrega, la de la juventud, la de abrir puertas a la vida y poner las primeras piedras a la vida que terminarán constituyendo el futuro, la madurez.

Sentido de la obra

El perro de Ben, también publicado en Un Libro en el bolsillo, y que en su momento ya lo dije, y ahora lo repito, no pretende ser un estudio psicológico ni sociológico de la mujer. Solo son tres historias diferentes en las que la protagonista es una misma mujer en diferentes edades de la vida. Por lo tanto no es modelo de nadie, ni pretendo reflejar en ella ningún matiz de la sociedad. Sí quiero, por el contrario, situar al lector ante las grandes pasiones del ser humano: el amor, el odio, las decisiones y sus consecuencias, la buena voluntad y las intenciones torcidas de las que a lo largo de la vida somos receptores o emisores de ellas.

Jill se encontrará con un escenario totalmente diferente, de su ciudad populosa, industrial y cosmopolita, a un mundo salvaje y rural, rodeada de bosques, aire puro, montañas, valles y ríos trucheros -donde descargo mi afición a la pesca a mosca-. Pero también aparecen nuevos personajes y nuevos frentes a los que tendrá que hacer frente. En ellos descubrirá el amor, el interés, el odio y también la difamación. Personajes llenos de vida y tan reales como cualquiera de nosotros, porque todas esas derivadas también se encuentran en nuestro corazón y en el corazón de quienes nos rodean.

A pesar de todo, Jill madurará en la faceta más importante de la persona: el amor. Descubrirá sí o sí que el amor en la mayoría de las ocasiones es un acto de voluntad de querer seguir queriendo. Y en contraposición también descubrirá que el odio es la negación al contrario, casi siempre por intereses personales. No es una novela de moral desde el punto de vista dogmática, sí lo es desde la realidad de que los actos humanos son siempre morales y que por lo tanto tienen consecuencias en uno mismo y en los demás que presento como contravalores.

Como siempre en mis novelas no hay malos malísimos ni buenos buenísimos. Hay personas que actúan según sus criterios personales, casi siempre fundamentados en cómo vivieron ellos su infancia, pero sobre todo por el libre albedrío. No juzgo a nadie, porque considero que todos tenemos derecho, no a una segunda oportunidad, si no a setenta veces siete de oportunidades.

Personajes

A lo largo de la novela nos toparemos con tres hermanos. A pesar de ser de la misma familia, sus reacciones en la vida ante un mismo hecho son muy diferentes. Hay una escena en la que los tres participan de una jornada de río y pesca a mosca. Un ensayo sobre cómo cada uno valoran a las personas, la búsqueda de objetivos y como asumen las consecuencias. Sin duda esta parte de la novela define con claridad a cada uno de ellos y el lector necesitará poco más a lo largo de la historia para saber con quién se enfrenta cada vez que aparece uno de ellos en la escena.

También vemos a dos personas adultas, dos hombres, uno de ellos es un poderoso terrateniente,  otro un pequeño luchador que sobrevive con una gasolinera y un bar como subsistencia de vida. Con ellos reflejo el poder y el sometimiento, también de manera muy clara, en el que el poder no siempre las tiene consigo, aunque casi siempre se salga con la suya. Pero los pequeños del mundo, que somos el 95% de la población, podemos sortear con astucia y tesón las ataduras que pueden imponernos desde arriba, ya sea desde el poder político, social o laboral. ¡Ánimo!

Frente a los hombres, expongo a las mujeres, entre las que integro a la misma Jill ya que considero que la relación de hombres y mujeres son complementarias y por lo tanto hacen círculos de comunidad con sus propias reglas de actuación y reconocimiento mutuo. Está claro que las tramas de actuación entre ellos y entre ellas, son completamente diferentes porque se mueven en esferas mentales distintas: el hombre es más racional y espacial; la mujer más sentimental e intuitiva. Por supuesto, no considero ni mejores ni peores a unos ni a otros, sencillamente son las herramientas con las que todos somos capaces de defendernos o atacar, entre ellos o contra los otros.

Y por fin el perro, el perro de Ben... Un simpático personaje secundario que se convertirá en la correa de transmisión entre unos y otros, especialmente entre Ben y Jill.

Conclusión

El perro de Ben es una novela que se ciñe a la etapa de juventud, es decir, a una etapa intermedia que nos lleva del puro sentimentalismo adolescente a la reflexión racional. Un momento de la vida que planifica nuestro futuro y que por lo tanto nos lleva a tomar decisiones que verdaderamente nos van a afectar en los años venideros. Jill llega Rock Village, pueblecito norteño con la idea de abrirse camino, quizá aborreciendo su pasado, su ciudad natal, incluso sus raíces. Y como todos, llegará a expresar que casi siempre vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer... Pero no tanto por lo que hemos conocido, si no por lo que somos.

Futuro

azul pero azul oscuro PORTADA33¿Qué pasa en el futuro de Jill? En ese espacio de tiempo se centra Azul, pero azul oscuro, la tercera entrega de la trilogía. Una Jill madura pero aún hermosa, con la vida asentada, sin que le falte de nada y sin que nada le sobre, como la mayoría de nosotros. No, no os preocupéis, porque esta tercera entrega seguirá siendo como la vida misma: llena de sorpresas, sobre todo las no planificadas. En septiembre llega Azul, pero azul oscuro, y tengo el placer de adelantaros la portada.

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